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Urban Dead Z T2
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Protagonistas Adam
Recurrentes Simon, Lauren, Jessica, Victoria
Muertes No doy spoilers sobre esto.
Puntos de vista: Adam
Capitulos 13
Música utilizada: La misma que la temporada anterior
Localización principal: Malton
Año en que se desarrolla 2015-2016
Slogan Morir es solo el comienzo
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Temporada 2Editar

Capítulo 2.1Editar

El frío me estaba congelando por dentro, pero ya estábamos cerca de nuestro destino. Lauren y yo entramos en la gasolinera y abatimos a un zombie que estaba detrás del mostrador. Después de observar a nuestro alrededor, no vemos a ninguno más. Salimos hasta los surtidores y rellenamos los contenedores de gasolina. Por desgracia, estaba empezando a nevar.

-Tenemos que volver al hospital antes de congelarnos vivos- le dije.

-Sí. Parece que el vamos a pasar mal el invierno.

Nos apresuramos y salimos del lugar. Pasamos por las calles de Ridleybank hasta salir al extrarradio y ver la silueta del viejo hospital. Finalmente, abrimos las verjas y entramos. Dentro del hospital la temperatura era casi idéntica a la del exterior, así que tampoco había que celebrar nada.

Simon sale a recibirnos.

-¿Lo habéis conseguido?- pregunta.

-Aquí lo tienes.- le doy la garrafa de gasolina.- ¿para cuánto tiempo nos dará?

-¿Qué día es hoy?

-16 de diciembre.

-Pues hasta mediados de enero como mucho. Menos si decidimos usar la calefacción.

-¿Funciona la calefacción?- pregunta mi hermana.

-En algunas habitaciones sí, pero en la mayoría no creo. Al menos, es algo.

Tras los acontecimientos del asesinato de Hiroki y John, tuvimos una relativa calma, ya que pocos zombies pasaron por aquí. Pero también exploramos los alrededores, sobre todo en las expediciones en busca de comida, gasolina para el generador, e incluso la ropa de invierno. Se nos ocurrió el volver hasta el edificio de Necrotech que nos iban a dar como pago por la misión de la radio, pero el único vehículo en condiciones era una ambulancia que estaba bastante deteriorada. Así que aún no está reparada.

Días de calma sucedieron a este, aún con el frío calándonos los huesos a las 5 personas que estábamos residiendo en el hospital: Simon, Lauren, Jessica, Victoria y yo.

Hasta que el día en el que la paz se quebraría cual rama seca llegó.

Eran las seis de la tarde del 21 de diciembre. Hacía más frío de lo habitual, así que por primera vez, decidimos encender la calefacción. A las 6 pm aproximadamente, 4 personas llegan a las puertas del hospital. No parecen tener malas intenciones.

-¿Les dejamos entrar?- pregunta Victoria.

-Será muy arriesgado.- contesta Simon.

-No te olvides de lo que hicieron por nosotros, aún cuando podía ser arriesgado.- le dije a Simon recordándole de la que nos habían salvado los de Roftwood.

-En condiciones normales les dejaría pasar, pero te recuerdo que no tenemos ni una mísera bala. Como tengan armas de fuego y nos quieran sacar de aquí, lo harán.

-Nos arriesgaremos.- dije.

Abro la puerta del hospital, paso al patio delantero y me pongo al otro lado de la verja.

-¿Qué queréis?- pregunto.

Observo quiénes son detenidamente. Eran dos hombres, una mujer y un niño. Los adultos parecían tener alrededor de 30 años, quizá uno de los hombres un poco menos.

-Refugio.- contesta un hombre.

Capítulo 2.2Editar

Estas personas seguían insistiendo en querer entrar para refugiarse del frío y de los zombies. Les pregunté que dónde habían estado todo este tiempo, y contestan que estaban en el refugio de Ridleybank, pero que era más una dictadura, la cual era peor que estar con los zombies.

Sigo desconfiando en ellos. Alegan que tienen un niño, que no pueden estar en esas condiciones. Quiero creerles, que sean inofensivos pero hay una parte de mí, tal vez el instinto, que desconfía totalmente en ellos.

Voy a darles la respuesta, cuando siento una explosión en el fondo. Una bola de fuego sale de repente de una tienda cercana al hospital. Después, un patrullero y un coche familiar que están en persecución.

-¿David?- dice el hombre.

El conductor del coche, perseguido por los soldados va directo contra la verja, pero lejos de frenar, por un instante me pareció que aceleraba. Esquivarlo ya era demasiado tarde. El coche va directo contra la verja, pero rebota en el bordillo de la acera, y eso le da altura. Se lleva por delante a las 4 personas con las que estaba hablando hace un momento, impacta contra la verja, consigo agacharme, y pasa por encima de mí. Desgraciadamente, la verja me cae encima, aunque consigo zafarme de ella a tiempo. Los soldados se bajan del patrullero y comienzan a disparar al coche. Me escabullo por un costado y entro por la puerta trasera.

-¿¡Quiénes son esos locos!?- grita Jessica.

Vamos a la ambulancia, nuestro único medio de huída. Pero no estaba completa del todo.

-¿Arrancará?- pregunta Victoria.

-Reza para que lo haga.- contesta Simon.- La batería está en muy mal estado y hay varios conductos sueltos en el motor. El tubo de escape está suelto y se arrastrará por el suelo. Si arranca, tal vez explote.

Pero se arma de valor, introduce la llave y hace contacto. La ambulancia arranca, salimos del hospital y, evitando todo lo posible que nos detecten los soldados, nos vamos de allí.

-Roachtown está cerca de aquí. Tiene una de las mayores redes de metro de Malton.- digo.

-Creo que lo más seguro sería irnos al bosque y buscar alguna casa abandonada. Pocos zombies pasarán por allí.

-Podríamos tardar días en encontrar una habitable. Y mira tú las condiciones en las que vivíamos en el hospital, aun teniendo un generador.

-Tienes razón, pero el metro no nos va a sacar de un apuro.

No hizo falta más discusión, ya que una barricada aparece de pronto al doblar una esquina. Simon frena todo lo que puede, aunque no evita un ligero contacto con una tabla de madera.

-¿Por qué no das marcha atrás?- pregunta Victoria, al ver que Simon no tenía intención de mover la ambulancia.

-¿No os lo he dicho? La palanca de cambios se atasca si vas a poner la marcha atrás. Habrá que bajar y empujar.

Es justo en ese instante cuando oigo a alguien gritar fuera. Bajamos de la ambulancia, y unos hombres nos están apuntando con sus fusiles.

-¡Maldición!- digo.

-Manos arriba- dice uno.- vendréis con nosotros.

-¿Quiénes sois?- pregunta otro.

Ninguno de nosotros responde.

-Da igual- dice el primero.- Ya se lo dirán a él.

El segundo se ríe.

Nos hacen caminar delante de ellos, y nos conducen hasta su guarida: Una enorme fábrica de armas.

Capítulo 2.3Editar

Dentro de la fábrica, nos condujeron hasta una zona en la que estaban transportando armas de gran calibre. Allí se encontraba el que parecía ser el líder del grupo.

-Señor, hemos encontrado a estos 5 husmeando en el hospital. Los 4 que huyeron están muertos y David ha caído ante los EMERCON.- dice uno de los hombres que nos habían capturado.

-Perfecto, ponedlos a trabajar en la producción de allí.- señala hacia la zona de detrás.

Nos conducen hasta esa cadena de montaje. Allí, nos desatan las manos y nos obligan a trabajar.

-Nunca en mi vida he fabricado nada, ¿cómo quieren que lo haga?- dije.

Simon sonríe.

Entonces, llegan los demás trabajadores de la cadena de montaje, y un hombre llamado Rudolf nos explica cómo fabricar las armas.

Prácticamente, lo único que fabricamos durante nuestra estancia de 3 días fueron fusiles de asalto, como el AK 47, francotiradores, pistolas y escopetas, bajo las constantes órdenes de Rudolf, tales como:

-"Usaremos las armas en cualquier momento, de este trabajo depende vuestra seguridad".

Y al tercer día, la alerta zombie llegó. Eran las 9 pm y la alarma se desata, justo cuando estaba ayudando a llevar las cajas de munición al almacén.

Los soldados se apresuran a sus puestos, y comienzan a disparar. El ruido es horrible, y todo el mundo está corriendo de un lugar para otro, los soldados para defender la fábrica, y los prisioneros, para encontrar la forma de escapar.

Me uno a un grupo de 6 prisioneros, vigilados por un guardia. El guardia tenía una AK47, así que decidí no hacer ningún movimiento tonto. En ese momento, veo a Simon y a otro grupo de personas, escoltados también por otro guardia. Entonces Simon me ve, y sale de su grupo en dirección al mío.

Ambos guardias se sorprenden y le apuntan con sus respectivas armas.

-¡Alto ahí!- dice uno.- vuelve a tu grupo.

-No.- responde, impasible.

-Dispararé, maldito.

-Atrévete.

El guardia apreta el gatillo, y un sonido metálico, similar al que hay cuando tienes un dado en un tubo metálico suena.

-Pero ¿qué?

El otro guardia aprieta el gatillo, pero le ocurre lo mismo.

-¿Cómo os podéis fiar de alguien que quiere salir de aquí?¿No sabéis que íbamos a trucar las armas?- se ríe Simon.

Entonces, saca una pistola y dispara a los dos soldados. Todos estamos libres, y nos dirigimos a la salida.

-¿Dónde están las demás?- le pregunto a Simon.

-Creo que consiguieron salir.- dice.

No obstante, nuestra nueva carrera por la superivivencia no había hecho más que empezar. A las afueras, el ruido de las sirenas había atraído a centenares de zombies, probablemente los soldados de Tarkov hayan venido a investigar, pero me da igual lo que le pase a esta gente. 

Entre los prisioneros hicimos una brecha en el muro defensivo, y fuimos de nuevo libres.

Capítulo 2.4Editar

Corremos por entre los zombies, golpeandolos como podemos, y conseguimos abrirnos paso hasta una zona abierta. Yo iba en cabeza, junto con Simon. Me doy la vuelta y observo que una treintena de personas nos siguen: todas ellas aliadas. Los zombies están un poco más atrás. Eso me levantó el ánimo, y seguí apretando el ritmo. 

Poco a poco nos íbamos acercando a Shearbank, una ciudad bastante poblada, lo que significa uan gran cantidad de zombies. Cuando llegamos, nos encontramos una sorpresa desagradable: los zombies están por cada calle, por cada edificio, e incluso apostaría a que también en las cloacas. Decidimos entonces separarnos. El grupo era demasiado grande como para poder despistar a los zombies.

Me cuelo por un callejón, escalo un contenedor de basura y me cuelo por una ventana que estaba entreabierta. Me siguen 8 personas, entre ellas Lauren.

El edificio en el que entré es una guardería. Miro a mi alrededor, pero no consigo ver mucho ya que apenas hay luz.

-¡Cuidado!- dice un hombre.

El hombre estaba señalando algo en la oscuridad, que, cuando mi vista se acostumbró a tan poca luz, pude ver que era el zombie de un bebé.

Me repugnó y me apenó al mismo tiempo, pero cogí una silla y le destrocé la cabeza. Tal vez así pueda descansar en paz.

No parecía haber más zombies dentro, pero no pude cantar victoria.

Porque los zombies han mejorado, han evolucionado.

Me giro hacia la ventana ya que había escuchado los gritos de esos monstruos, y sonreí pensando que estarían golpeando el contenedor con rabia por no poder alcanzar a sus presas. Pero mi sonrisa se congeló y se torció en una mueca de horror cuando ví que estaban escalando el contenedor y atravesando la ventana. Una mujer gritó, dos hombres tiran abajo una puerta y se van, yo aún estoy petrificado, pero Lauren tira de mi brazo y me insta a correr.

Aún no doy crédito a lo que ví.

Descendemos hasta el sótano, donde la oscuridad era cada vez mayor hasta que alguien encontró una linterna. Pero el sótano no tenía salida.

-Muy bien, Einstein.- dice un hombre a otro, que parece ser el que eligió este camino.

-¡Haber ido por otro lado, imbécil!- responde el otro.

El primero le propina un puñetazo en la cara al segundo, que responde con una patada en el estómago.

-¡Parad de una vez!- dice Lauren. -Esto no nos ayuda en nada.

Estoy observando la estancia en busca de algo, no sé muy bien de qué, pero de algo que nos ayude a salir. El sonido de los zombies retumba cada vez más fuerte en mi cabeza, y consigo lo que busco.

-¡Aquí!- grito.

Los hombres aún se están insultando, pero me hacen caso y vienen a ver mi escapatoria: La entrada al sistema de alcantarillado.

-¿Qué pinta esto aquí?- dice uno.

-No preguntes.- digo.- Y camina.

Bajamos todos rápidamente y cerramos la tapa. ¿Estaríamos a salvo o los zombies saben abrir esas cosas?

Parecía que no podían abrirlo, ya que no bajaron, pero tampoco pensabamos estar mucho tiempo ahí parados para averiguarlo.

Seguimos avanzando, esta vez, de forma más calmada.

-¡Mi plan ha sido todo un éxito!- fanfarronea el hombre que propuso ir al sótano.

-¡Cállate tonto!- Ha sido el chaval este el que nos ha sacado de aquí. ¿Cómo te llamas?- me pregunta.

-Adam. ¿Y tú?

-Soy James.

Seguimos caminando hasta que las alcantarillas desembocaban en un muro y las aguas residuales pasaban por una rendija. A la derecha, había unas escaleras para volver a la superficie.

-Recemos porque no haya ninguno arriba.- dice Lauren.

James va primero y comprueba que el terreno está despejado. Acto seguido, salimos todos y volvimos a las calles de Shearbank.

La cosa parecía un poco más calmada. Avanzamos por una calle, Ymy Road, hasta llegar a una zona en obras.

Supuestamente, se había echado arena allí, pero todo era barro, fango. Se veía el puente que pasaba sobre el río y que comunicaba una parte de Shearbank con la otra. Pero para llegar, había que atravesar este "pantano" y cruzar las casetas de obra.

Caminamos por el fango, que nos hundía los pies y llegaba hasta la cintura. En ese momento, el hombre que lideraba la marcha, Miguel, se hunde repentinamente el el fango.

-¿Qué demonios ha pasado?- pregunta el hombre de la maravillosa idea del sótano.

-Y yo que sé, Seth.- dice una mujer.

James hunde la mano para intentar auxiliar a Miguel.

-¡Lo tengo!- exclama.

Pero en vez de subir a una persona, sube el brazo de un zombie. Y con el brazo, el zombie.

¡Ahhh!- grita.

Nadie excepto yo reacciona a tiempo. Desenfundo la pistola que había robado en la fábrica y disparo.

Ni yo mismo me creo que haya acertado el tiro sin darle a James.

Desafortunadamente, el zombie de Miguel resurge del fango, pero esta vez, Seth se encarga de él clavándole un cuchillo en la cabeza.

Fuimos cautelosamente hasta alcanzar tierra firme. Las casetas de obra estaban ahora a menos de 10 metros.

Entramos a una de ellas, para salir por el otro lado. 

-¡Bingo!- dice Seth.

Había encontrado una carabina.

-¡Ni hablar!- exclama James.- Tú no eres de fiar.

-¿Y tú sí?- responde.

-La llevará Adam. Ha demostrado tener buena puntería y manejar bien la situación. ¿Alguien se opone?

Solo Seth levanta la mano.

-Decidido entonces.-digo.-Toma, Lauren.

Le doy la pistola ya que ella no llevaba ningún arma.

Vamos a seguir cuando nos percatamos de que un hombre estaba sentado observando unas pantallas que parecían mostrar las visiones de las cámaras de la ciudad. Parecía estar ensimismado, observando con atención cada movimiento que éstas ofrecían.

-¡Eh, tú! Nos vamos- dice Seth.

El hombre, de unos 25 años no se inmuta.

-¡Quédate ahí si tanto lo quieres!

Me acerco a él para ver con detalle lo que ofrecen las cámaras.

Cámara Nº1: Vista panorámica del río. No hay zombies ni hay humanos. Nada de valor.

Cámara Nº2: Vista del puente. Varios coches destrozados, uno de ellos ardiendo en llamas. Hay varios zombies por ella. Uno de ellos es bastante sospechoso: se mueve demasiado deprisa. Me cercioro bastante de que no es una persona porque le falta un brazo, y ninguna persona tendría esa velocidad con una herida semejante.

Cámara Nº3: Vista de Yvy Road. Nada en especial, excepto el montón de zombies que nos perseguían.

Cámara Nº4: Mostraba el pantano de fuera.

Cámara Nº5: Muestra otra calle más adelante, en la que estaba parte del grupo. Consigo distinguir a Simon y a Victoria.

Cámara Nº6: Muestra una calle que no conozco. Está la última parte del grupo, corriendo de lso zombies. Allí está Jessica.

Había doce pantallas más, pero no mostraban nada interesante, estaban en estática o con el logo de GSRN, la compañía noticiera.

Al fin, el hombre se levanta y pronuncia las siguientes palabras:

-Reunámonos con el resto.

A Seth no parece hacerle mucha gracia, pero logramos que siga en el grupo.

Capítulo 2.5Editar

Echamos una carrera para alcanzar al grupo de Simon antes de que se vayan por otro camino y los perdamos definitivamente. 

Pero antes nos topamos con el grupo de Jessica. Eran 9 personas en total.

Al parecer, los zombies habían dejado de perseguirlos.

-Ken- dice un hombre del otro grupo, refiriéndose al tipo que estaba esimismado con las cámaras.

-¿Habéis sobrevivido?- dice.

-Estamos vivos, ¿no?

-Eso parece. Busquemos al resto.

Mientras corremos para alcanzar a Simon y los demás, Jessica me dice que los zombies están actuando raro.

-¿También te lo parece a tí? Los que nos perseguían antes llegaron a escalar. Antes no sabían.

-Los nuestros ardían en llamas y no morían.

-¿¡Qué!?

-Ese hombre de allí, Max- dice, señalando al tipo que había saludado a Ken- les lanzó un cóctel Molotov y prendió fuego a dos de ellos. Pero, en lugar de morir, seguían en pie.

Al fin llegamos hasta el resto del grupo, ya subidos al puente.

Pero no hay tiempo para saludos, ya que los zombies están detrás.

-Sigamos adelante- dice Simon.

-Tal vez no.- replica Seth.

Los zombies también estaban por la otra parte del puente.

-Mierda, estamos rodeados.- maldice Max.

-¿Cuánta munición hay?- pregunta Victoria.

-Yo tengo 15 balas de carabina.- respondo.

-Yo 6 balas de pistola.- dice Lauren.

Un hombre comenta que tiene 5 balas de revólver y una mujer que tiene 25 de subfusil.

-No nos va a ser suficiente ni de coña.- dice Seth.

-¡Al río!- dice una mujer.

-¿Estás loca?- dice otro hombre, de edad avanzada y el pelo canoso. Sin duda, no es el estándar del "gran nadador".

-No nos queda otra.-dice la mujer, que tendrá alrededor de 22-25 años, una estatura de 1.70 y el pelo largo y rubio recogido en una larga trenza.

-Prefiero morir luchando que ahogado en un maldito río.- dice Seth, que parece que no le gusta nadar, ya que tiene la complexión fuerte y es bastante alto.

La mujer se tira al agua, y poco a poco, más personas la siguen. Miro hacia el río, y veo que está lleno de basura. Intento buscar un hueco libre y me tiro. Por fortuna, siento el contacto del frío agua y no de alguna basura. Pero no todos pueden decir lo mismo.

Una plataforma o algo similar, echa de metal, probablemente parte del puente, está navegando a la deriva en ese mismo momento. Veo que un niño de 10 años se tira desesperado, pero ya es demasiado tarde para corregir el rumbo. Tengo esperanzas en que se salve porque la caída es de 4-5 metros y cae de pie.

Pero esa esperanza se esfuma cuando lo veo retorcerse y gritar en la plataforma. Observo que alguien que parece ser su madre se dirige a la plataforma y empieza a pedir ayuda.

No niego que el niño se pueda salvar en condiciones normales, en un mundo normal. Pero es imposible que podamos huir y trasladar a ese niño por el río. Vuelvo a mirar hacia el puente, y veo que 4 personas no se han tirado. Una de ellas es, precisamente, el hombre canoso, portador del revólver.

Oigo los disparos, y también veo cómo los deboran. No a todos. Uno de ellos se tira en el último momento, pero no vuelve a asomar la cabeza.

Seguimos nadando para alcanzar las escaleras de evacuación más próximas. Cuando estamos cerca, veo algo que saca todas mis dudas acerca de la posible evolcuión zombie.

Los zombies estaban nadando. No todos, puesto que lso veo tirarse del puente y no volver a aparecer, pero la mitad de ellos sí.

"¿Cómo demonios han aprendido eso?".

Alcanzamos las escaleras, y llegamos de nuevo a tierra firme. Los zombies quedaban muy atrás, ya que su ritmo de natación es bastante pobre, y ninguno nos había seguido por el costado del río.

-Consigamos un vehículo.- propone Seth.

-Ya sabes lo que pasó con tu última idea.- replica James.

-Pero esta parece ser buena.- digo.

-No del todo.- dice la chica que propuso tirarnos por el río.

-¿Por qué no?- dice Seth.

-Porque necesitaremos muchos vehículos.

-Ahí está la solución.- dice Max.

Señala hacia un camión. Podemos ir en la parte de la carga.

Simon y Ken van a hacerle un puente, y mientras tanto, el resto pone fin a unos cuantos zombies que se acercaban. Obviamente, con las armas blancas puesto que las de fuego están estropeadas por el agua.

-Listo- dice Ken.

Ken ocupa el puesto de piloto, y Simon el de copiloto. Los demás vamos a la parte de la carga. Cuando todos montamos, cerramos la puerta y Ken pone en marcha el camión.

Pensé que el ambiente iba a ser de funeral, pero no pudo estar más caldeado.

-¡Casi nos matas, maldito!- dice James.

-¿Quieres dejarme en paz de una vez?- dice Seth. - Nadie te mandó seguirme.

-¿Qué les pasa?- me dice Jessica.

-Cuando nos metimos en la guardería y los zombies entraron, Seth huyó hasta el sótano y casi no volvemos vivos.

Pero no era esa toda la discusión. Un hombre empieza a recriminar la decisión de dejar al niño y a su madre atrás.

-¿A tí que demonios te importa?¿Eres su padre?- grita Seth.

-¡Es cuestión de humanidad!- dice el hombre, Vincent.

-Humanidad.. Puag- escupe Seth. -Sólo importa sobrevivir. Pudimos haber muerto todos por salvarle, y lo más importante PUDE haber muerto por salvarle.

-También pudimos haber muerto por seguirte.- sigue recriminándole James.

-¡¡¡Que me dejes en paz!!!

Observo al grupo de personas que quedan. Sin contar a Ken ni a Simon, somos 19. También me doy cuenta de que esto puede acabar muy mal ya que solo hay discusiones hacia donde quiera que mires, y parece que Seth está involucrado en todas. Sin duda, ese sujeto me cae muy mal.

Se oye una voz desde la parte delantera. Es Ken.

-Aprovechad para dormir. El viaje será largo.

-¿Cuánta gasolina hay?- dice Max.

-La suficiente como para llegar a algún sitio seguro.

-Entonces el depósito tiene que ser infinito.- dice un chaval de 20 años vestido con ropa de motero.

-Ya está Alex aguando la fiesta.- dice Max.

Quito parte de la ropa mojada y me dispongo a dormir un poco. Espero que el camino no esté muy bacheado para poder dormir relajadamente. Victoria se acerca a mí y me doy cuenta de que está distinta. ¡Ah, sí! Parece que ha perdido las gafas. Me tumbo y ella se acurruca a mi lado. Entonces, intenté conciliar el sueño.

Capítulo 2.6Editar

Conseguí dormir unas 5 horas. Cuando desperté, muchos aún dormían, como Victoria, Lauren y Jessica. Los que estaban despiertos, Max, Seth y la chica de la trenza, estaban enzarzados, como no con Seth de por medio, en una discusión. Al menos no estaban dando voces.

-¿Qué ocurre ahora?- digo.

-Esta tipa le ha dicho a Ken que vayamos a Brooke Hills, mientras que la opción más razonable sería Millen Hills.-dice Seth.

-¿Más razonable?- digo.

-Está más cerca de la salida de Malton.- dice Max.- Por una vez, le doy la razón a Seth.

-Millen Hills no es más que una ruina.- dice la chica.

-¿Cómo lo sabes? Esto... - digo.

-Alice- se presenta ella.- Millen Hills está plagada de zombies después de que la central nuclear colapsara.

-¿Colapsara?- pregunta Seth.- Si supieses eso es que estuviste allí, ya que no quedan medios de noticias.- Y si ha explotado, estarías muerta.

-Te equivocas. - dice.- Aún quedan medios secundarios de comunicación particular. GSRN se ocupó de dejar libres las frecuencias de radio. Por desgracia, EMERCOM usa también esas frecuencias, así que muchos grupos de supervivientes han sido localizados y exterminados por ellos. Por otra parte, todo el perímetro de Malton está rodeado por los soldados, así que salir no es tan fácil.

Seth da por perdida la conversación y con un gesto despectivo se va a un rincón.

Yo también vuelvo a mi sitio, y Max hace lo propio.

Un par de horas después, todo el mundo despierta. Con las fuerzas renovadas, esperamos noticias de Ken y Simon. Al cuarto de hora, el camión se detiene.

-Hora de bajarse- dice Simon.

Todos nos bajamos y observamos atentamente el edificio imponente que se alza frente a nosotros. Un edificio de tres plantas muy fortificado, y que parece abandonado, pero en perfecto estado. El camión quedó aparcado en una especie de garaje, y entramos por la puerta principal. Increíblemente, el edificio tenía luz. Atravesamos un pasillo hasta encontrar lo que parecía ser la sala principal, un enorme salón redondo con una gran pantalla en el fondo. Acto seguido, la puerta se cerró tras nosotros y la pantalla se encendió, dejando ver a un sujeto enmascarado y encapuchado. Su máscara era roja y la túnica que lo cubría, negra.

-Bienvenidos.- dice.

-¿Quién coño eres?- dice Seth.

-Las preguntas a su debido tiempo.- contesta.- Sólo quiero ayudaros.

-Nos ayudarás bastante si te marchas de aquí. -dice James.

- Si me ayudais a mí, yo os ayudo. Podeis quedaros el tiempo que queráis aquí siempre y cuando me hagais unos favores.

-¡Que te lo crees tú!- grita Seth.

Entonces, del techo baja una ametralladora y nos apunta.

-Bien, ahora calmáos un poco. Muy bien, así. Necesito que me traigáis una vacuna experimental que se guarda en la sede de Necrotech de Havercroft. 

-¿Para qué la necesitas?- pregunto.

-Estoy desarrollando una cura contra los zombies. Puedo parar todo este caos, pero no puedo obtener todos los materiales que quiero, ya que están muy lejos. Tengo un buen arsenal de armas y una base muy fortificada, pero nada más. Solo soy uno.

-Así que si te ayudamos podemos quedarnos aquí, tomar las armas que queramos, y también los suministros, ¿no?.

-Claro. Hay suministros como para alimentar a 100 personas durante un año. Y agua corriente, electricidad y conexión con GSRN.

-Y dime, -dice Alice- ¿qué era este edificio antes?

-...La terminal de GSRN.

"GSRN. Creo que desde aquí era desde donde Lewis Daly retransmitía sus noticias al principio de todo. Si esto es cierto, habrían destruido la otra emisora y la habrían puenteado con esta. Pero eso no explica la desaparición de Daly, si este edificio está en tan buen estado. O este tipo es Daly, o no es alguien de fiar."

-Muy bien, aceptamos.- dice Max.

Todos lo miramos y el hace un gesto de "no nos queda otra".

Entonces la pantalla se apaga y la puerta se vuelve a abrir.

Partiremos en dos días a Havercroft. Será un viaje largo y arriesgado. Entonces se me viene a la mente el edificio de Necrotech que tendría que ser nuestro y pienso: ¿nos estará timando este tío? ¿Quienes son en Necrotech?

Tampoco me hago a la idea de que consiga desarrollar la cura, la verdad. Pero no tenemos muchas opciones. Sabemos que las cosas ahí afuera están muy mal. Y por lo menos, podemos tener algo a lo que llamar refugio.

Capítulo 2.7Editar

Llegó la hora de partir. Lo hicimos a la madrugada, y las 21 personas que conformábamos el grupo subimos al camión por el que habíamos llegado. Antes que nada, nos habíamos armado hasta los dientes y nos habíamos provisto de sufcientes suministros como para alimentar a un ejército. No medié muchas palabras con nadie, y me aparté a un rincón, de hecho, estaba de mal humor. No me hacía nada de gracia el trabajar para ese tipo en el apocalipsis, pero comprendí que era necesario para tener un refugio.

El trayecto hasta Havercroft debería de ser de unas 5 horas ya que la carretera estaba en buen estado. Pero a la hora y media el camión se detiene. Nos bajamos todos a ver qué pasaba.

Simon, que era el conductor, habla:

-Hasta aquí llego yo.

-¿Qué quieres decir?- pregunta Jessica.

-No voy a lamerle las botas a ese imbécil, y mucho menos arriesgar el pellejo por él. Los que estéis de acuerdo conmigo, largaos.

-Pero nos da refugio.- contesto.- Y comida, agua, electricidad...

-Sí, pero si estamos todo el día a la interperie buscando sus mierdas.

-Tal vez desarrolle una cura.- dice Ken.

-¡Está chiflado!- dice Simon.- ¡Completamente chiflado!

Simon se da la vuelta y emprende la marcha. Para mi sorpresa, veo que un par de personas le siguen. Luego, Max hace lo propio. Vincent duda un momento, pero al final se decanta por seguir a Simon. Aún sigo estupefacto por la decisión de Simon, cuando veo que Jessica se les ha unido.

Nadie hace nada por detenerles. Con el paso de los segundos, se alejan por un extremo de la carretera y se internan en el bosque de Eastonwood.

Siento una mano que se apoya en mi hombro. Es Lauren.

-No te tomes esto como una traición.- dice.- Tenían buenas razones para abandonar. A nadie le hace gracia ese loco.

-Pero mientras estemos a salvo, ¡qué más da todo eso!- digo, enfadado.

-¿Consideras que estamos "a salvo" con esta misión?- me dice James.

Entonces fue cuando mi ceguera mental se difuminó. Era cierto, estábamos siendo simples peones del enmascarado, y arriesgando nuestras vidas con el pretexto de pasar unas temporadas en un refugio.

Pero el peligro en cada misión era muy alto. Ahora mismo somos 15 personas, quién sabe cuántas volveremos a pisar Brooke Hills.

Volvimos al camión y esta vez fui de copiloto para calmarme un poco. El piloto era Ken.

El viaje cada vez se fue haciendo más monótono. Los zombies eran pocos, no solía haber muchos en medio de la carretera, y Ken esquivaba a los que podía para evitar dañar el camión, pero tampoco hacía maniobras evasivas muy complejas, y alguno de ellos acababa manchando las ruedas con su sangre.

En dos horas más llegamos hasta Richmond Hills. La gasolina empezó a acabarse, así que buscamos una gasolinera.

La más cercana estaba plagada de zombies, así que buscamos otra. Por suerte, estaba despejada.

-Bájate tú a repostar.- dice Ken.

Bajo del camión de un salto y me apresuro a repostar. No había ningún zombie en el perímetro, y todo parecía seguro. Demasiado seguro, diría yo. Acabo de repostar y vuelvo al camión.

-Hemos tenido suerte, no parecen seguirnos.-digo.

-Al fin nos dejan un descanso.- dice Ken.

Seguimos el viaje, y llegamos hasta Havercroft a las 2 pm, bastante más tarde de lo previsto debido a que la carretera tenía una barricada en un punto y hubo que tomar un camino alternativo.

-¿Sabes dónde está el edificio de Necrotech?- pregunta Ken.

-No. Tal vez alguien lo sepa.

Pregunto a los que van en la parte trasera, pero ninguno sabe nada.

-Habrá que buscarlo.- digo.

Una vez que entramos en la ciudad, observamos que las calles están rodeadas por zombies.

-Para el camión. -digo.- Tendremos que ir a pie para que no nos detecten.

Capítulo 2.8Editar

Una vez que nos bajamos, Seth propuso la idea de separarnos en dos grupos para encontrar el edificio. Estaríamos en contacto gracias a unos walkies que nos había dado el enmascarado.

-Ok, iré por la derecha.- dice Alice.

-Yo por la izquierda entonces.- comenta Seth.

Como no me hacía ninguna gracia ir con Seth, fui en el grupo de Alice. Con nosotros irían Victoria, Lauren, James y otros 3: Kevin, Anna y Paul. El resto iría con Seth.

Avanzamos cautelosamente por las calles, pero no encontramos nada. 

-Subamos hasta la azotea de un edificio.- propone Paul, un hombre musculoso y de estatura mediana.

-Sí, tal vez así podamos ver algo.- dice Kevin, que era muy bajo, de pelo castaño y ojos marrones.

-¿Ése mismo?- dice Anna, que era de tamaño medio para ser chica, ojos marrones y pelo negro y que le llegaba a la altura del hombro.

-Por ejemplo.- contesto.

Entramos en él y derribo a un zombie con un golpe con el cuchillo. Busco más enemigos, pero afortunadamente no hay ninguno más.

Usamos las escaleras para subir, y una vez que estuvimos en lo alto, observamos el paisaje. 

-Ahí está- dice Lauren.

En efecto, las ruinas del edificio de Necrotech podían observarse si se miraba hacia la derecha. El edificio no era reconocible, pero sí la estatua con el logo de Necrotech en el patio principal.

-Ojalá siga la vacuna ahí.- digo.- No parece estar en buen estado.

-Yo lo que espero es que no haya zombies.- dice Victoria.

-Volvamos abajo.- dice Alice.

¡¡¡¡¡Buuuuuuuum!!!!!

De pronto, algo explota cerca de nosotros. Miramos hacia abajo y vemos a varios soldados intentando entrar por la parte trasera del edificio.

-¿Qué están haciendo estos locos?- pregunto, alarmado.

-Mierda, tenemos que salir de aquí ya.- dice James.

Otra explosión sigue.

-¡Que dejen los malditos C4 en paz!- grita James.

Corremos en dirección a la escalera auxiliar, y bajamos hasta la planta baja.Por la parte delantera, los soldados no pueden vernos, así que nos escabullimos por allí, librándonos también de los zombies, que estaban siendo atraídos hasta el otro lado del edificio. Corremos lo más rápido que podemos hasta alcanzar el edificio de Necrotech.

Suena el walkie:

-¿Estáis bien?¿Qué ha sido ese ruido?- era la voz de Seth.

-Los soldados de Tarkov están volándolo todo con C4.- dice James.- Volved al camión y escondéos, nosotros ya estamos en el lugar de la vacuna.

-Ok.

Nos apresuramos a entrar en el edificio. Una vez dentro, vemos que está todo lleno de cadáveres, sangre y ceniza. Caminando entre los cuerpos, llegamos hasta un laboratorio. Allí, había encerrados 5 zombies en una cámara de seguridad.

-Me sorprende que aún estén encerrados. -comenta Lauren.

-Y espero que así siga siendo. Por lo menos hasta que nos marchemos de aquí.- digo.

Buscamos por todo el laboratorio, sin darnos cuenta de que estábamos empezando a ser rodeados.

-¡Aquí está, joder!- dice James.

Había encontrado la vacuna.

Entonces, otro sonido nos alerta. Parece como si alguien hubiese tirado una estantería.

-Cuidado. Puede que los soldados nos hayan seguido.

Pero no eran los soldados. De la puerta del laboratorio entra un zombie como alma que lleva al diablo y se abalanza sobre Kevin. Éste consigue zafarse de él a tiempo y tirar al enemigo al suelo.

Paul va a rematarlo con un bate, pero el zombie se hace a un lado y lo esquiva.

Estábamos tan absortos observando esa pelea que ni nos dimos cuenta de que más zombies estaban entrando. Desenfundé mi pistola y empecé a disparar. Todos hicimos lo mismo.

Pero no eran zombies normales.

Muchos de ellos estaban trepando por las paredes, moviéndose por el techo cual arañas, o corriendo a velocidades sobrehumanas. Muchos otros, por el contrario, no. Cuando conseguimos hacernos paso por entre los zombies, salimos del edificio.

Muchos otros nos esperaban fuera. Paul se deshace de un puñetazo de uno de los zombies, que se había acercado demasiado.

-¡Por allí!- grita Alice.

La seguimos, por la que parecía ser la ruta más corta hacia el camión. Algunos zombies nos estaban alcanzando pues corrían más de lo normal.

Entonces, delante del grupo aparece un zombie.

Se inclina un poco hacia atrás, y lanza una especie de vómito hacia nosotros.

¿Y a quien le dio?

Pues a mí, como no. No tuve los reflejos suficientes como para esquivarlo. De hecho, ni siquiera me imaginaba que los zombies pudieran hacer eso.

Afortunadamente me da en un brazo, cubierto por la sudadera. No sabía que era ese mejunje, que era líquido un poco viscoso y transparente. Lo que sí podía concluir era que no era ni sangre, ni saliva, ni orina ni jugos gástricos. Aún así, era algo ácido.

-¿Estás bien?- pregunta Victoria.

-Sí. Eso creo.

De un disparo a la cabeza Alice lo mata, y podemos continuar.

Poco a poco, tras acabar con los zombies corredores, los demás se quedan atrás, y al llegar al camión, no tenemos que comprometer la seguridad de nadie para subir. Una vez allí, yo subí esta vez a la parte de atrás, puesto que el piloto era Ken, y el copiloto Seth.

Nos ponemos en marcha de vuelta al refugio. Por una vez, sin muertes.

James se encargó de contarles la situación a los demás. Parece que ellos no tuvieron mala suerte, pues no se encontraron ni con los soldados, ni con una cantidad excesiva de zombies.

Alice se me acerca.

-Déjame ver tu herida.

-No es nada de que preocuparse. 

-Aun así, déjame verla.

Cedo, y cuando ella ve la herida, que no era gran cosa, solo estaba un poco quemado, y casi ni siquiera eso, pues la sudadera no había dejado que se filtrara mucho líquido, coge un botiquín y lo venda.

-Así está mejor.- dice.

-Gracias.

El viaje de vuelta continuó sin contratiempos, y ya bien entrada la noche llegamos al refugio.

Volvimos a la sala del monitor gigante.

-¡Ya tenemos la vacuna, maldito engendro!- grita Seth

El monitor se enciende y el enmascarado aparece.

-Muy bien.

De una pared sale una especie de cajón.

-Entregádmelo.

-No sin que antes nos des algunas respuestas.- dice Seth.

-Hagamos un trato. Os contestaré a tres preguntas por cada favor que me hagáis.

-¿Sólo tres? Tenemos millones.

-Todo a su debido tiempo.

Seth va a volver a replicar, pero Alice se adelanta.

-¿Quién eres?

-...Te dejaré que cambies esa pregunta por otra más útil.

-No. Quiero saber quién eres.

-Está bien. No puedo responder del todo a esa pregunta. Te diré que si quieres llamarme de alguna manera, refiérete a mí como Génesis.

-Vaya por donde, 3 preguntas y ni responde.- masculle Seth.

-¿Qué sabes acerca de Tarkov?- pregunto.

-Tarkov... hum... no mucho, la verdad. Sólo sé que es el líder de la nueva EMERCOM, y posible causante del apocalipsis zombie en un trabajo conjunto con Necrotech.

-¿Posible causante?

-Eso he dicho. "Posible".

-Última pregunta.- dice Seth.- Ejem... ¿Por qué los zombies de esta zona son más fuertes que los de Rolt Heighs y esa zona?

Supongo que Seth se refiera a los zombies de antes y no a los de esa zona en particular. De hecho, no creo que sea cosa de la zona de Malton, sino del tiempo. Los de ahora parecen haber evolucionado.

-Porque los zombies, al igual que los virus, evolucionan. Cuando un virus muta, lo hace más fuerte contra las adversidades. Si un zombie es lento y no puede alcanzar a su presa, correrá más, si un zombie no puede alcanzar a su presa en el agua, nadará, si un zombie no puede alcanzar a su presa porque está muy alta, trepará y escalará. Y si combates con fuego o electricidad contra él, se volverá inmune. De hecho, esta evolución es la que me está complicando la vida al buscar la cura. Con esta vacuna no tengo ni para empezar.

Entonces, el monitor se apaga.

Capítulo 2.9Editar

Los días pasan hasta que Génesis nos da la siguiente orden:

-Necesito una base de virucida experimental.

-¿Dónde la podemos conseguir?- pregunto.

-Esta vez, en el laboratorio farmacéutico de Barrville.

-¿Algo más?

-Sí. Una vez que tengáis el prototipo experimental, necesito que recojais sangre fresca de zombie y la metais en la misma jeringuilla que la del virucida. Eso me ahorrará muchas complicaciones.

-Ok, iremos.

-Esperad un momento.

-¿Qué?

-Ireis sólo los que yo diga.

-¿Y eso por qué?

-Porque no es necesario mover a 19 personas para que hagan el trabajo de 6.

-Sería más fácil pedir 6 voluntarios y punto.

-¿Y si los voluntarios fuesen unos inútiles?

-¿Qué has dicho?- grita Seth.

-Lo que oyes. Iréis solo Adam, Alice, Alex, James, Paul y Seth. Con ello, no es necesario que movais el camión. Usad este otro coche que os he dejado en la puerta principal.

Salimos al exterior para ver que un cohce de 8 plazas, en efecto, estaba aparcado y listo para el viaje. Dentro había ya armas, suministros y botiquines. Parece que Génesis no quiere perder el tiempo.

-Yo conduzco.- dice Paul.

Tras unas 3 horas de viaje, alrededor de las 6 pm. conseguimos llegar a Barrville.

Aparcamos el coche enfrente del laboratorio farmacéutico y nos bajamos para conseguir el objetivo. Una vez dentro, encontramos lo que buscábamos fácilmente.

"Esto es demasiado fácil."

Entonces, Seth tropieza con un cable y una cinta de video cae al suelo.

-Mierda, maldito cable.

Recojo la cinta de video y observo lo que está escrito en ella: "Sólo en caso de emergencia AH-16".

Doy un vistazo rápido a mi alrededor para ver si hay algún reproductor VHS, y en efecto, había uno conectado a una televisión antigua. Reproduzco el video. Todos nos reunimos a verlo.

En él se muestra a un doctor comentando cosas que no consigo entender. Luego, muestra un esquema de evacuación del centro farmacéutico, que parece tener una gran cantidad de túneles de ventilación. hasta que, por último, el doctor comenta.

-"Y así es como el prototipo experimental AZF-00 se pondrá en lugar del AZV-01, que deberá ser escondido en el lugar determinado con anterioridad. En caso de que no sea seguro hacerlo, debe tener prioridad a cualquier precio. Recuerden, Necrotech manda, y lo que dice debe ser acatado."

Entonces se muestra un plano del edificio tridimensional, que mostraba básicamente el mapa de un laberinto subterráneo, y aparece también marcado el lugar en el que tendría que esconderse el AZV-01.

-"Y recuerden, el AZF-00 no servirá en cuanto sea puesto en el lugar del verdadero. Que tengan un buen día."

Mi mirada se centra en el virucida, que tiene una etiqueta y leo: AZF-00.

-Mierda, es el falso.- digo.

-No jodas.- dice Seth.

-Vayamos a por el otro ya, antes de que esto sea una fiesta de zombies.- dice Paul.

Capítulo 2.10Editar

Entramos en el laberinto subterráneo para encontrarnos con un par de zombies que tuvimos que matar a tiros debido a lo estrecho que eran los pasillos.

Finalmente conseguimos alcanzar el objetivo tras deambular un poco por el laberinto. Yo tomo el virucida.

-Muy bien...- digo.

De pronto, un terremoto sacude la zona.

-¿Que ocurre?- pregunta James.

-Nada bueno.- contesta Alice.

Volvemos por los pasillos, pero están bloqueados debido a un derrumbe.

-Por la derecha.- dice Alex.

Pero por ese camino aparecen de repente una horda de zombies. Corremos a toda velocidad hacia atrás. 

Pero otro temblor, más fuerte que el anterior, sacude el lugar sin piedad. Esta vez, los cascotes caen sobre nosotros, dividiendonos.

-¿Todos bien?- digo.

-Sí.- responden todos.

-Pero estamos atrapados.- agrega James.

Era cierto, el techo se había derrumbado tras Alice, Seth y yo, dejando a James, Paul y Alex encerrados con los zombies. Mover las rocas era impensable. A los pocos segundos oímos los disparos.

-Buscaremos otra forma de salir.- dice Seth.- Si podemos, volveremos a por vosotros.

Era obvio que esa última frase que pronuncia es falsa, dudo mucho que Seth se preocupe de repente por alguien más que él mismo.

Seguimos caminando por los pasillos, buscando una salida alternativa.

-No jodas que no hay otra salida.- dice Seth, después de un tiempo.

-Si no la hay, la haremos nosotros.- digo, para animarlos.

-Ya me dirás como.

-Se me ocurrirá algo.

-Callaos.- corta Alice.

Al doblar una esquina, un zombie aparece de espaldas a nosotros. Justo encima suyo, una gran abertura que da a la superficie.

Me aproximo al zombie y lo derribo de una cuchillada. Entonces, miro hacia la abertura y veo que podemos escalar fácilmente hasta llegar a ella.

-Ok, podemos salir.- dice Seth.

-¿Y los demás? Tal vez no consigamos llegar hasta ellos desde afuera. digo.

-Estarán muertos- contesta Seth.- ¿Has visto la de zombies que había allí? la han palmado seguro.

-No podemos abandonarlos.

-Haz lo que quieras. Yo me subiré al coche y me largaré de aquí sin esperar ni un segundo.

Seth escala y sale a la superficie, seguido de Alice. Me doy cuenta de que llevarle la contraria solo me dejará tirado a mí también, y puede que tenga razón y qeu estén muertos, pero prefiero pensar lo contrario. Me veo forzado a salir.

Entonces veo lo que provocó los terremotos: el edificio se había caido. Muchos zombies lo estaban rodeando, pero afortunadamente pudimos llegar al coche sin contratiempos. Entonces, después de montar en él, miro por un retrovisor y veo que James y Alex vienen hacia nosotros corriendo. Creo que Seth también los ve, pero arranca el coche y empieza a acelerar.

-¡Para!- digo.- ¿No los has visto?

Pero Seth no contesta.

-¡Que pares, he dicho!

-¡Cállate, eso solo conseguirá alertar a los zombies!

Miro a Alice para buscar ayuda, pero ella hace un gesto de negación con la cabeza y dice:

-A veces las cosas son así. No te culpes.

-¿Qué clase de personas sois vosotros? Sois peor que los zombies.

-Somos supervivientes.- contesta esta vez Seth.- Asúmelo o muere.

Vuelvo a mirar por el retrovisor y veo que James está apuntando hacia el coche con una AK47. Y dispara.

Afortunadamente, las balas solo rozaron el coche y no nos dieron a ninguno ni pincharon una rueda. 

-¡No, no, no!- maldice Seth.- Han dado en el depósito.

Pero el agujero no era muy grande, así que pudimos llegar hasta una gasolinera, y ponernos a repostar.

-Yo echaré la gasolina, vosotros buscad algo para arregarlo.- dice Seth.

Entramos en la gasolinera. No hay ningún zombie, pero había un desorden tremendo. Revistas y snacks tirados por todos lados, y estanterías rotas con la madera colgando por ahí. Nos ponemos a rebuscar en toda esa basura.

-No debimos haberlos abandonado.- digo.- No estábamos en peligro de que los zombies nos alcanzaran.

-¿Tan difícil te es aceptar muertes?

-Puedo aceptar muertes inevitables, no muertes causadas por el egoísmo de dos personas.

-Yo no tengo la culpa.

-Entonces, ¿por qué no me apoyaste?

-¿Qué querías que hiciera?¿Pegarle un tiro a Seth?¿Ponernos en peligro? Nunca se está a salvo con los zombies.

-Como se nota que no ha muerto nadie importante para tí.

- ... ¿a ti?

-No, por el momento mi hermana está viva, y Victoria también. Y al menos eso creo de Simon y Jess.

-Entonces ¿por qué dices que no ha muerto nadie importante para mí?

-Porque ni siquiera te molestas en proteger a los que están vivos.

-Sí que ha muerto alguien importante para mí. Mi hermano. Y con su muerte he aprendido que los débiles mueren y los fuertes sobreviven. Y si por culpa de un débil te paras, mueres. Y yo estorbé a mi hermano.

-Lo siento.

-No hace falta. Mira, ya he encontrado algo.

Me enseña algo de cinta aislante.

-¿Servirá?

-Al menos para llegar al refugio sí.

Salimos con Seth, e intentamos arreglar el depósito. Hicimos una chapuza, pero por el momento servirá. Seth acaba de echar combustible y volvemos a la carretera.

-¿De qué habéis estado hablando todo este tiempo?- pregunta Seth.

-De nada- respondo.- De nada de lo que un "superviviente" tenga que enterarse.

Alice se ríe.

Finalmente conseguimos llegar al refugio.

Una vez dentro, todos nos preguntaron acerca de los "caídos": Alex, Paul y James. Dejé que Seth diese las explicaciones oportunas, pero dijo que habían muerto honorablemente sacrificandose por el equipo.

Fuimos a darle el virucida a Génesis, lo cual nos hizo extraer sangre de zombie.

-¿Y bien?¿Cuáles son vuestras preguntas?

Alice se adelanta.

-He encontrado una foto en el laboratorio. Por la parte de atrás hay una inscripción que pone: los asesinos. ¿Quiénes son estas personas?

La foto mostraba a varios investigadores posando en un laboratorio, y en la parte de atrás un cartel: "Por el proyecto Elohim".

-Son los investigadores del proyecto Elohim, que buscaba dar la inmortalidad al conocimiento humano. El proyecto secreto más ambicioso de la historia. Los investigadores son: Daniel Geifner y Sylvia Drennan, líderes de la investigación; Marcos Stevenson, Rufus Heal y Peter Hilheart.

-¿Llegaron a completarlo?- añade.

Ante esta pregunta Genesis se toma su tiempo.

-Sí y no.

-¿A qué te refieres?

- Lo completaron, pero no salió como esperaban, ni llegaron a mostrarlo al público. No obstante, no es nada relevante. Última pregunta, que la de completaron el proyecto cuenta.

Esta vez es mi turno de preguntar.

-¿Qué tal vas con la cura?

-Más o menos. Creo que podré desarrollar algo antes del verano, pero no estoy 100% seguro. Prefiero no adelantar nada.

Acto seguido, la pantalla se apaga.

Capítulo 2.11Editar

Llega la noche. No puedo dormir, así que doy una vuelta por el patio, contemplando a los zombies que se agolpan en la barricada exterior que cubría el muro. Alguien se acerca a mí.

-¿Tampoco puedes dormir?- dice Lauren.

-No, parece ser algo familiar.

Ambos nos reímos.

-Te noto muy apagado desde el último viaje. ¿Ha pasado algo?

-No, no ha sido nada. Tonterías mías.

-¿Estás seguro?

-Completamente...

Me mira a los ojos buscando algún gesto de duda, y lo acaba encontrando.

-¿Qué ha pasado?

-No lo quiero explicar... No es nada que debas saber.

-Pero quiero saberlo. Si quieres que confíe en tí debes contármelo todo.

-Ok. Pero antes prométeme que no se lo vas a contar a nadie más.

-Prometido.

-James y Alex no habían muerto. Seth los abandonó cuando estábamos en el coche. Intenté detenerlo pero no me hizo caso.

Lauren se queda pálida.

-Sabía que ese tipo era alguien inhumano.- dice.- ¿Y Paul?

-Ni idea. Pero rezo porque esté bien.

Entonces ambos regresamos cada uno a su habitación.

A la tarde siguiente, Génesis monta una reunión de emergencia.

-¿Qué tripa se le ha roto?- pregunta Seth cuando llega tarde.

-Vete tú a saber.- contesto.

Se enciende la pantalla.

-Adam, Kevin, Anna, Lauren, Seth, Victoria, Alice, Ken, Irina, Zoe, Hans y Gregor.

Esos éramos todos los del grupo.

-Ireis inmediatamente hasta Darvall Heights.

-¿A por qué?- pregunta Gregor.

-A por los archivos de la corporación Necrotech.

-¿En la Torre Darvall?

-Exacto. Necesito esos archivos para saber las pruebas que se hicieron en determinados proyectos anteriores. Dee, para ser exactos, el antecesor de los Elohim de los que os hablé el otro día. Una vez que tengáis los archivos, venid hasta aquí de una pieza.

-Bueno, no creo que haya muchos zombies por allí.

-Si los hay o no, no lo sé. Lo que te puedo decir es que EMERCOM ronda por el lugar.

-¿Por qué iban a estar allí?- pregunto.

-También quieren los archivos. Pero no tienen la clave. Así que esperan a que alguien vaya a por ellos.

-Alguien como nosotros.

-Exactamente.

-¿Cuál es la clave?

Os lo paso en un pen drive.

Del cajón de la pared sale un pen drive.

-Buena suerte con EMERCOM y los zombies. La necesitaréis.

-¡Es una misión suicida!- se queja Seth.- Ni con un ejército sobreviviríamos.

-Es lo que hay. Si no, os podéis ir de aquí.

-Me voy.

-Yo también.- añade Hans.

-Esperad. Os puedo dar un poco de ayuda.

-¿Ah, sí?¿Cómo?

-Tengo control sobre una de las instalaciones cercanas a la Torre Darvall. Puedo detonar unos explosivos, y eso os dará el tiempo suficiente para entrar en el edificio, obtener los archivos y salir por patas. Bueno, volando.

-¿Volando?

-Iréis en helicóptero.

-¡Más loco aún!¡El jaleo que va a ocasionar eso!

-Ya te he dicho que ir con coche sólo hará que tengáis que despistar sus controles de las carreteras.

La discusión siguió su curso, pero al final Génesis convence a Hans y a Seth para ayudarle.

Nos subimos en el helicóptero, que tenía espacio para todos. Pero llegó el primer problema: no había piloto.

-¿Y el piloto?

Entonces una figura se aproxima y entra en la cabina.

-¿Eres el piloto?- pregunto.- ¿O Génesis?

-Soy el piloto.- responde con una voz seca.- Llamadme Joker.

Pone en marcha el helicóptero y nos vamos.

Es medianoche cuando avistamos la Torre Darvall. A lo lejos se ve el humo provocado por la explosión de la que habló Génesis.

-Avisadme por walkie cuando tenga que recogeros. No podré aguantar en aire mucho tiempo, no más de dos horas. Así que id rápido.

Nos deja en el helipuerto en la cima del edificio y se va.

Empiezan a venir los primeros zombies. Desenfundo la AK47 y disparo, al igual que la gran mayoría del equipo. Veo la puerta del ascensor abierta, y con luz.

-Al ascensor.- digo.

Nos abrimos paso entre los zombies y llegamos al ascensor. "Ala este".

-¡Que alguien vaya por el otro tamién!- dice Alice.

Seth, Hans, Ken, Kevin e Irina van por el otro.

Una vez que entramos en el ascensor, bajamos hasta el piso 32. 

Cruzamos un pasillo y entramos en una habitación. Había un montón de cajas desperdigadas, así como estanterías y demás mobiliario. Caminamos para llegar al fondo de la habitación, donde hay otra puerta para continuar por el pasillo, pues estaba bloqueado, cuando unos láseres rojos aparecen.

-¡Francotiradores!- grita Alice.- ¡Ocultáos!.

Nos lanzamos detrás de las cajas, pero es demasiado tarde para Zoe. Le vuelan la cabeza de un disparo.

-Tenemos que ser precavidos.- digo. Un movimiento en falso y estaremos muertos.

De pronto se rompe la puerta que queríamos alcanzar y aparecen unos cuantos zombies. Uno de ellos es abatido inmediatamente por un francotirador. Otro de ellos es disparado por Alice, y un tercero muere tras la ráfaga e tiros de Gregor.

Me arrastro por el suelo entre las cajas hasta llegar a la puerta. Los demás hacen lo mismo, llegamos al ascensor y bajamos al piso 31.

Nada más abrirse la puerta un zombie se abalanza sobre nosotros. Alguien le dispara a bocajarro en el pecho, pero no muere, y está a punto de morder a Gregor. Pero Alice lo mata con un golpe con la culata del M4.

El pasillo era diferente y estaba tapiado con un muro. Entramos en la habitación, pero esta estaba completamente vacía. Excepto por los láseres de los fracontiradores.

-Demos la vuelta y bajemos por el ascensor.

Desechamos la idea cuando vemos que los controles del ascensor se han atascado. Parecían bloqueados impidiendo hacer más de un viaje. Seguro que ha sido EMERCOM.

-Mucho cuidado- dice Alice.

Va a todo correr por la habitación, da una voltereta y derriba la puerta de una patada en el aire.

-No creo que pueda hacer eso- digo.

-Rápido- alenta Alice.

Todo el mundo se mira mutuamente para ver quien es el siguiente. Decido ir yo, puesto que estaré menos nervioso si lo hago ahora que si lo hago después, puesto que no aumularé nervios.

Voy corriendo lo más rápido que puedo, pero sin hacer volteretas ni nada por el estilo, llego a la puerta y me tiro de cabeza al pasillo.

-Enhorabuena.- dice Alice.

El siguiente es Gregor. Es algo gordo, así que hace movimientos torpes, y en su carrera acaba tropezando. Todos contenemos el aliento, hasta que un tiro destroza el ventanal y lo mata.

-Malditos francotiradores.- maldigo.

Los láseres se movían sin parar mientras nadie hacía un movimiento.

Se decidió que el siguiente sería Victoria. Sigue mi táctica y corre sin parar, y consigue llegar a zona segura. Lauren es la siguiente y también se salva. Lo mismo pasa con Anna.

-No hay tiempo que perder. Sigamos.- apremia Alice.

El siguiente ascensor tiene los controles bloqueados hasta el piso 10, y una etiqueta al lado: Archivos.

Llegamos al piso 10. Allí estaban ya Seth, Ken, Hans e Irina.

-¿Y Kevin?- pregunto.

-Hay unos francotiradores que lo han matado. ¿Dónde están Zoe y Gregor?

-También los han matado.

La sala de archivos no tenía ventanas y estaba libre de zombies. Seth introduce el pen drive en el único ordenador que estaba encendido, y pulsa el botón "extraer archivos". Aparecen de pronto unas carpetas, con cosas como:

"Proyecto Elohim, fase 1, completada. Sin observaciones."

"John Dee. Biografía".

"Análisis del conocimiento" "Teorema de T aplicado".

"Equipo Elohim descubre la manera de ser inmortal".

"Informe Tarkov".

Cosas por el estilo aparecen, aunque la única que parecía encontrarle un sentido era Alice.

Joker avisa por el walkie que le han descubierto.

-Tenemos que salir ya.- dice Seth.- O seremos historia.

Pero entonces, el helicóptero de Joker cae encima del edificio. Un estruendo tremendo sacude el área, y empieza a derrumbarse el edificio.

Capítulo 2.12Editar

-¡Hay que salir de aquí!- grito, desesperado.

El edificio se está resquebrajando de arriba a abajo. Salimos corriendo hasta el ascensor, pero solo nos dejaba ir al subsuelo. Sin duda, esto estaba hecho para caer en la trampa de EMERCOM.

No obstante, era mejor jugársela a ir allí que quedarse dentro. El ascensor tarda un poco en llegar hasta el subsuelo, y salimos corriendo. No había nadie por allí, hasta que doblamos una esquina y aparecen un puñado de zombies. Zombies de soldados de EMERCOM.

Nos pillan por sorpresa y se abalanzan sobre nosotros. No tengo tiempo para sacar ningún arma, y uno de ellos me tira al suelo. no recibo ayuda, así que le doy un puñetazo en la cabeza. No lo mata, así que intento empujarlo hacia cualquier sitio para evitar que me muerda. Lo consigo, y acto seguido le piso la cabeza. Otro viene por mi espalda, pero soy más rápido y uso la pistola para matarlo de un tiro.

Todo a partir de entonces se vuelve muy confuso. Todo el mundo estaba gritando y disparando, sólo veía caer cuerpos que no sabía si eran de zombies o aliados. Me abro un hueco y consigo salir por un callejón del subsuelo.

Alice parece haberlo visto también, y grita a los demás que salgan por allí. Pero no todo el mundo llega a lograrlo. Sigo adelante por el estrecho camino hasta toparme con una puerta. Rezo para que se abra y lo hace. Menos mal, pues la puerta era metálica y no nos habría dado tiempo a tirarla abajo. La dejo abierta para que pasen los demás, y el último que lo hace, Seth, la cierra de un portazo y la bloquea.

Tras la puerta, una sala que tenía una mesa en el centro, y varias estanterías con libros a los lados. Al fondo, otra puerta. Parecía que estábamos a salvo del derrumbe de la torre.

-¡Casi la palmamos!- dice Seth.

Miro a los supervivientes, que estaban todos con cara de funeral. No veo ni a Irina ni a Ken.

Entonces, es cuando veo a mi hermana. Está sujetándose el brazo izquierdo, que está envuelto en sangre. Está llorando. ¡La han mordido, maldita sea!

-¡Oh, no!- exclamo. -¿Cómo ha pasado?

Todo el mundo se da cuenta entonces.

-¡Hay que matarla, Adam! -dice Hans.- Se va a transformar.

-¡No quiero morir!- grita ella.

Le doy un puñetazo a Hans en el estómago, y cae al suelo. Los zombies aporrean la puerta cada vez más fuerte.

-¡Hans tiene razón! ¡Si no quieres hacerlo tú, lo haré yo!- dice Seth, desenfundando la pistola.

-¿Alguien tiene un hacha?- dice entonces Alice.

-Yo.- contesta Hans.- ¿Para qué la quieres?

-Tal vez pueda salvarla.

Alice ordena a Lauren tumbarse en la mesa. Ella obedece, aunque no parece estar muy segura de que esto vaya a salir bien.

-¿¡Qué vas a hacer!?- pregunto.

-Sujetadlo.- dice ella.

Seth y Hans me sujetan los brazos. Entonces veo el hacha alzarse por encima de la cabeza de Alice, y bajar en picado sobre el cuerpo de mi hermana. Cierro los ojos.

-¡AAHHHHHHHHHHHH!

Ese grito infernal se me grabaría a fuego en el cerebro. Alice le había cortado el brazo a mi hermana.

-¡Traed algo para tapar la herida!- dice Alice.

Mi hermana aún seguía gritando, y Hans y Seth me sueltan. Hans da su chaqueta, y Alice consigue a duras penas hacer un torniquete. La herida sangra cada vez menos, aunque Lauren estaba muy pálida. Entonces, cuando paró de gritar, me di cuenta de que había perdido el conocimiento.

-No aguantará mucho tiempo así.- informa Alice.- Hay que llevarla al refugio ya.

-Allí vamos.- dice Seth.- ¿Pero cómo piensas transportarla hasta un vehículo?

-Usaremos esta mesa a modo de camilla- dice ella.- Adam y yo abriremos el camino, tú y Hans la llevaréis, y Anna y Victoria os cubrirán las espaldas. ¿OK?

-OK.

Alice abre la puerta. No había ningún zombie. Caminamos hasta dar con la superficie, para ver que el edificio había caído, y estaba rodeado por soldados de EMERCOM. Por suerte, estaban ocupados luchando contra los zombies. Vamos sigilosos hasta encontrar un vehículo con el que huir. Encontramos uno, pero era solo de dos plazas.

-¡Da igual!- dice Seth.- Puedo sacar a la chica de aquí en él. Vosotros buscad otro coche.

-Espera.- corta Victoria.- no podrás sujetarla bien y conducir al mismo tiempo. Iré yo también, agazapada enfrente del asiento.

-Haz lo que quieras.

-OK.- digo.

-Sigamos.- dice Alice.

-Tened cuidad.- añado.

Anna, Alice, Hans y yo seguimos por las calles para encontrar un nuevo coche.

Siento disparos por detrás. Eran cuatro soldados. Saco la AK47 y me cubro detrás de un contenedor. Los disparos llueven por todos lados, hasta que consigo acabar con los cuatro. 

Acabamos llegando a un parque que estaba al lado de un río. Al otro lado, un coche con las puertas abiertas. Vamos a lanzarnos al río cuando un patrullero aparece por el otro lado. 

-¡Al suelo!- grita Alice.

Los soldados del patrullero no nos ven, pero se quedan en la zona. Nos damos la vuelta e intentamos ir por otro sitio. Pero un par de zombies empiezan a correr a una velocidad endiablada a por nosotros. No podemos disparar, pues haríamos mucho ruido. Hans alza el hacha para matar a uno de ellos, pero el zombie es más rápido y le muerde en el cuello. Alice usa un cuchillo para matarlo, y remata a Hans. Mientras Anna es alcanzada el el estómago por un disparo.

-¡No, soldados, no!- maldigo.

Alice y yo conseguimos escabullirnos mientras los soldados se distraen con los zombies. Entramos dentro de una tienda de ultramarinos, y matamos al zombie del dependiente. Más tarde, salimos por la trastienda y llegamos hasta una calle desierta. Alegrándonos de que no hubiese zombies, acabamos llegando a la entrada del metro. Decidimos entrar para cruzar la ciudad por las vías. Pero una vez que estubimos dentro, una horda de zombies nos atacó por sorpresa. Nos deshicimos de ellos a tiros.

-Ya no tengo munición de AK47.- digo.- Y sólo 4 balas de pistola.

-Yo tengo 5 de M4 y 2 de pistola. Debemos ir con mucho cuidado.

Seguimos por las vías hasta llegar a una zona iluminada con una luz roja, procedente de un cubo qeu ardía. Al parecer, era una zona de evacuación de emergencia para cuando el metro se quede atascado o algo así.

Un zombie cae del techo y Alice lo abate a tiros. Entonces tira su M4 al suelo.

-Ya es inútil.- dice.

Otro zombie aparece delante de ella, dispara dos veces pero falla. Se va a abalanzar sobre ella, pero consigo agarrarla de la trenza y tirar de ella hacia atrás. Acto seguido, disparo a bocajarro con la pistola y lo mato.

-¿Estás bien?- pregunto.

-¿No me podías coger por otro sitio?- se queja.

-Pude hacerlo peor.- me río.

Dos zombies más aparecen a lo lejos. Uno de ellos es de los corredores, así que tarda solo unos segundos en llegar, y en encontrar la muerte. Voy a disparar mis últimas dos balas en el que queda, cuando oigo a Alice.

-¡Cuidado!

Dos zombies se estaban aproximando hacia nosotros. Tengo uno a la derecha y acabo con él de un tiro. Alice ya había acabado con el otro, y estaba corriendo en dirección al que quedaba de antes.

El zombie escupe aquél líquido que una vez me había dado en el brazo, y le da a Alice en la cara. Ella grita de dolor y se lleva las manos a la cara. Uso la última bala para acabar con ese zombie. Me acerco corriendo a Alice.

-¿Estás bien?

-¡No puedo ver!- grita.

Le aparto las manos de la cara y se la limpio como puedo con mi chaqueta. Intento calmarla, pero ella sigue actuando de forma frenética.

La cojo de la mano y nos dirigimos hasta la puerta de emergencia. Está cerrada. Le digo que espere allí, y hago un sprint para ver como están las vías. Para mi desilusión, estaban bloqueadas por un derrumbamiento.

Vuelvo con ella y miro a mi alrededor. Veo los conductos de ventilación.

-¿Hay salida?- pregunta.

-Hay unos conductos de ventilación que pueden servir.

Escalo por la pared hasta alcanzar la rejilla y la arranco. Luego bajo otra vez.

-Quédate aquí.

La llevo hasta que está justo debajo del conducto. Escalo de nuevo y entro por él.

-Intenta escalar la pared. Encontrarás mi mano cuando estés cerca.

Ella tantea sus cercanías y encuentra la pared. Sorprendentemente, consigue escalar y alcanzar mi mano.

El conducto de ventilación es estrecho, y tengo que ir a gatas para poder avanzar. Alice va detrás mio, agarrándome por un pie para no perderse.

Pensé que este camino nos iba a llevar hasta la zona de salida de emergencia, pero no lo hizo. Nos llevó hasta la sala de control de la estación.

-Espera aquí. Voy a ver si todo está despejado.

Bajo del conducto hasta el suelo. La sala es pequeña, llena de monitores, todos ellos apagados, pero algunas luces del cuadro de mandos que había a mi izquierda estaban encendidas. Voy a ver que es.

Una de las luces estaba de color rojo y traía: "apertura del carril 6", y otra "control del carril 6". Pulso ambas luces y se vuelven verdes. Miro entonces los monitores y veo que dos se han encendido. Uno de ellos muestra un metro en el andén, y el otro pone lo siguiente:

Lugar: carril 6

Estado: ocupado

Daño: Ninguno.

Permiso: A falta de concederse por la central. Escriba /allow para iniciarlo. Para ayuda escriba /listado.

El estado de emergencia ha sido decretado. El piloto automático puede ser usado sin la clave de acceso. Para ello, escriba /AI.

/datosextra.

Con todo eso se me ocurrió la idea de irnos en el metro. Escribo /datosextra y la pantalla muestra ahora lo siguiente.

Estado del trayecto: Limpio.

Número de pasajeros a bordo: 0 de /insertnumber

Peso: Adecuado.

Calidad del aire en el trayecto: Permisible.

Humedad del trayecto: /error

Puntos de evacuación en el trayecto: 3 /changemap

/return

Escribo /return. Vuelve a aparecer la pantalla anterior.

-Estás tardando mucho, ¿va todo bien?

-Sí, estoy programando una cosa.

-¿El qué?

-El metro.

-¿El metro?

-Sí.

Sigo escribiendo, esta vez /allow.

//permiso para circulación concedido. retirando seguridad// /securout

Escribo /securout

La verja que está delante del metro amarillo se levanta. "Esto va cogiendo forma".

Escribo /AI.

//Seleccione AI// /code1 /code2 /code 3

No tengo ni idea de que escribir, así qeu elijo /code 1 al azar.

//Piloto automático configurado satisfactoriamente.// // Escriba /start para salida programada. Escriba /startime###secs para salida retardada. 

"Supongo que el ### sea el número de segundos de retraso" Escribiré 360.

/startime360secs.

//Salida confirmada. Todos los datos enviados.// //Seleccione destino /nameofsuburb

/brookehills

//Fin//

-Ya puedes bajar.

Alice baja muy cautelosamente del conducto de ventilación.

-Espero que valga la pena.- dice.

-No perdemos nada en intentarlo. Vamos, tenemos 6 minutos para llegar.

Salimos a un pasillo, lo cruzamos, y acabamos llegando frente a una puerta. La abro, y veo que la estación es muy parecida a la que vi cuando me encontré con Simon. A la derecha están los andenes, sólo 2, que era donde los soldados de EMERCOM tuvieron aquella conversación.

Bajamos por las escaleras mecánicas hasta los andenes. Una vez allí, montamos en el metro y nos sentamos a esperar a que la cuenta atrás finalizase. Por suerte, no había ningún zombie.

5...4...3...2...1...0

Las puertas del metro se cierran y se pone en marcha.

-¿Vas bien? -le pregunto a Alice.

-Todo lo bien que se puede ir ciega.

-Déjame verlo.

Tenía los ojos cerrados, así que intento abrirle uno. Separo un poco los párpados, y veo que está un poco rojo.

-¿Ves algo?

-Nada.

Entonces, hace fuerza y vuelve a cerrarlo.

-Duele mucho, así que no hace falta volver a intentarlo.

El metro sigue su curso hasta que me doy cuenta de que no era un metro en su totalidad. Era una especie de híbrido que también sale al exterior. Por la ventana pude ver la luna, justo donde había un enorme incendio, y el humo cubría las estrellas. Por fin, conseguimos salir de Darvall Heights.

Capítulo 2.13Editar

El metro sigue hasta llegar a la estación de Eastonwood, donde surge el primer problema. Por la megafonía del tren se oye:

-"El estado de emergencia ha sido decretado. Se necesita permiso para continuar."

-¿Que hacemos?- pregunta Alice.

-Mierda, habrá que ir a la sala de control y activar el metro.

La cojo de la mano y salimos del metro. Por los andenes no había ningún zombie, pero en frente de la puerta que va a dar a la sala de control había dos.

-Esperame aquí.- susurro.- me voy a encargar de un par de "amigos".

Me acerco a ellos, y ataco a uno por sorpresa con el cuchillo. El otro se abalanza sobre mí, pero le doy una patada y lo lanzo contra la pared. Finalmente, le remato. Vuelvo a por Alice y entramos en la sala de control.

La sala era idéntica a la de la otra estación, así que rápidamente conseguí poner en marcha de nuevo el metro. Salimos de la sala rápidamente, demasiado rápido como para ver lo que ponía el monitor:

//Estado de la vía insegura. Se pondrá en marcha igualmente debido al protocolo de emergencia.//

Subimos al metro y seguimos el viaje. Pero no por mucho tiempo. Cuando habíamos llegado a una zona boscosa, el metro choca bruscamente contra un árbol que había caído y estaba invadiendo las vías. El metro había descarrilado, así que era imposible seguir en ese medio de transporte.

Salimos del metro y decidimos ir a pie, ya que Brooke Hills no podía estar muy lejos, quizá a tres horas a pie. La noche aún se alzaba ante nosotros, y la visibilidad empezó a ser nula debido a la niebla. Escucho a varios zombies aullar de forma extraña, y de vez en cuando veo alguno cerca de nosotros.

Desviándonos entre los árboles llegamos hasta las ruinas de una casa.

-Deberíamos dormir aquí, en esta casa en ruinas. Aunque está algo deteriorada, es mejor eso que seguir adelante pues los zombies nos están rodeando.- digo.

-Sí, comprueba a ver si no hay ninguno dentro.

Entramos y, efectivamente, no había ningún zombie. La casa era originalmente de dos plantas, pero ahora sólo quedaba una, y el suelo de la segunda, que hacía de techo, a veces ni estaba. No había puertas, y las pocas ventanas que había apenas tenían cristal.

-No parece ser muy seguro.- digo, sacando una botella de agua de la mochila y dándosela a ella.- Pero algo es algo.

No había casi ningún mueble con el que tapar los agujeros de donde tendrían que estar las puertas. Conseguí poner un par de sillas y una mesa a forma de barricada en una sala con "techo", y solo una entrada. Acto seguido, coloqué las mochilas a modo de almohadas y ambos nos recostamos.

-¿Estás preocupado por Lauren?

-Bastante. Espero que salga de esta.

-Yo también.

-Si lo hace, te estaré eternamente agradecido.

-No he hecho nada, sólo había oído que es posible salvar a alguien si eliminas la mordida de su cuerpo.

-¿A quién le has oido decir eso?

-A Génesis.

-¿Te lo ha dicho en secreto?

-No, es solo que fue un día en el que tú estabas reconstruyendo las barricadas, y él apareció. Seth también lo sabe.

-Génesis, aunque parezca extraño, sabe lo que hace. O al menos eso aparenta.

-Creo que sé quien es.

Eso me sorprende. Mucho, la verdad, Génesis podría ser cualquier loco que le guste la medicina.

-Pero son sólo conjeturas.- añade.- Aunque si es verdad, también podremos explicar por qué EMERCOM está aquí.

-¿Génesis está relacionado con EMERCOM? ¿Enconces es Tarkov?

-No es Tarkov, pero tendría relación con él. Te lo explicaré cuando lleguemos al refugio... si llegamos, claro.

-¡Claro que llegaremos!

-Muy seguro estás de ello.

-Estamos muy cerca.

-Ya, pero vamos muy lento.

-No tan lento.

-¡No mientas! ¡Te estoy retrasando, en condiciones normales ya estaríamos a salvo!

-No te metas presión, Alice, no es culpa tuya. De no querer correr estos riesgos, no te estaría ayudando.

Alice empieza a llorar. 

-¡Estoy ciega, maldita sea! ¡Soy una carga!

-Tranquila, seguro que Génesis tiene alguna cura.

-¿Y si no la tiene?¿Y si no la hay?

Me callo porque no tengo respuesta.

Seguimos en silencio hasta que me doy cuenta de que se ha dormido. Y entonces me duermo yo.

Horas después, amanece. Retiro la barricada, recogemos las mochilas y volvemos al camino. hay algunos zombies obstaculizándonos, pero los esquivo para no tener que enfrentarme a ellos.

Al fin conseguimos salir del bosque, justo para entrar en zona urbanizada, en Brooke Hills. Al fondo se puede ver el refugio, nuestro destino. 

La lucha por la supervivencia ha empezado. Nadie tiene compasión, y todo el mundo sale herido. Si esto continúa así, todos seremos zombies.

Fin de la 2ª temporada.

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