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Temporada 1
Citla.JPG
Protagonistas Victoria Laftery
Recurrentes Gleniel.
Muertes Próximamente...
Puntos de vista: Próximamente...
Capitulos Próximamente...
Música utilizada: Próximamente...
Localización principal: Marrietta, Georgia.
Año en que se desarrolla 2013
Slogan Dejar el pasado...
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01x01 Inicio del caos.Editar

Me desperté, apagué el despertador y me senté en la cama, la habitación se encontraba aún algo oscura, eran las 6 am. Me paré, fui hacía el baño, me di una ducha, me puse mis Jeans y un Jersey de rayas negras y blancas, me cepille el cabello frente al espejo del tocador y después me puse el dije de la V, me quede contemplándolo por unos minutos, aún recuerdo muy bien cuando mi papá me lo dio aquella navidad, en la caja decía “Para mi princesa”, al recordar esto, recordé varias cosas más relacionadas con él, y luego recordé lo que pasó... cuando me di cuenta las lágrimas ya caían por mis mejillas, me las limpie de inmediato, y salí de mi cuarto hacía la cocina. Al llegar me preparé un café, unos minutos después Gleniel llego; Gleniel mi mejor amiga, quién siempre ha estado ahí conmigo y jamás me ha fallado, ella era algo que con solo verla me sentía en casa, y a pesar de todo, me hacía pensar que nada había cambiado. Al ver que aún llevaba la pijama, la miré algo extrañada.

-¿Sí sabes que están por dar las 7?- Le dije

-Ya lo sé genia, pero hoy no asistiré, me siento mal.- Contestó.

Me reí.

-¿Es eso, o no quieres presentar la prueba de hoy? – Dije algo divertida.

Ella sonrío.

-No es eso, sí así fuera iría y me retiraría una hora antes, pero no es así.- Me dijo.

-Mmm bueno, entonces nos vemos al mediodía, te tomas una pastilla o algo.- Le contesté y acto seguido dejé la taza de café en la barra y me encamine a la puerta.

Tras de mí Gleniel reía.

-Sí mamá, y cuando regreses me haces sopa.- Dijo ella riendo.

Yo solo me volteé y le saqué la lengua algo divertida. Bajé por el ascensor, tomé un taxi y me dirigí a la escuela, cuando llegue iban a dar justo las 7 y media, así que me apresuré.

Eran las 10 Am casi, estaba en la tercera clase, me sentía algo mareada, pedí permiso, tomé mi bolsa y me dirigí hacía el baño. Al entrar sentí un olor horrible, deje la bolsa a un lado y fui a vomitar, era realmente insoportable, como ha podrido, incluso muerto.

Salí me lave las manos, mi celular empezó a vibrar, lo saqué y me entretuve unos minutos con él, hasta que escuché un ruido que procedía de afuera, era espantoso, se escuchó como unas tres veces, me asusté. Guardé el celular, me colgué la bolsa y salí.

Al salir todo a mí alrededor estaba hecho un verdadero caos, había gente corriendo, militares disparando, a gente... No sabía que era lo que estaba pasando, pero lo que sí sabía era que debía salir de ahí de inmediato, opte por lógica por que el elevador no funcionaba, así que fui a buscar la escalera de emergencias, me desplace por el algo estrecho pasillo, hasta hallar la dicha puerta, al tratar de abrirla me di cuenta de que estaba atascada, empecé a poner más fuerza para que se abriera, pero algo llamo mi atención, del otro lado había un militar, rodeado de unos 3 hombres, o al menos eso parecían, pero quedé completamente horrozida al ver que parecían caníbales, lo empezaron a rasguñar, y a morder, a... destrozar, me quede perpleja, me paralicé no podía creer lo que estaba viendo, el hombre solo gritaba y trataba de defenderse pero se le era imposible, al observar más a esas, cosas me di cuenta de que no eran personas normales, su piel era de un color gris y tenían un aspecto grotesco, parecían... muertos... el sonido de la puerta que ya no se encontraba atascada me hizo reaccionar, de inmediato baje las escaleras, y abrí la otra puerta al salir, las calles no se encontraban de manera diferente a la escuela, había gente corriendo esas cosas persiguiendo, vi un Taxi varado casi enfrente, me dirigí hacía allá, y el conductor se encontraba convertido en una de esas cosas, y me trataba de arañar, pero estaba atascado con su cinturón, incluso me dio algo de gracia; tomé una barra de fierro que estaba tirada por ahí, y se la clavé en la cabeza, la sangre salpico mi Jersey, y algo de mi cara, abrí la puerta y saqué el cuerpo, noté que en su brazo había una especie de mordida, deduje que eso era lo que te hacía uno de ellos.

Finalmente me subí, y me tensé, hacía mucho que no conducía desde que pasó eso... Me dije a mi misma que si no podía tener el valor de conducir de nuevo, jamás lo iba a superar, y que ahora no era el momento de darme lujos para mis inseguridades, así que giré la llave, y empecé a conducir hacía el edificio, realmente perdí la cuenta de cuantas de esas cosas atropellé hasta llegar ahí, todo parecía devastado dentro, pensé “Gleniel” y el estómago me dio un vuelco, me dirigí hacía arriba, saqué de mi bolsa las llaves del Loft y abrí la puerta, todo estaba tal y como se encontraba en la mañana, empecé a llamar a Gleniel y después de un largo silencio ella acudió, sentí un gran alivio al ver que ella se encontraba bien, estaba greñuda y con la pijama aún, noté que estaba durmiendo.

-Toma tus cosas, tenemos que irnos de aquí, el carro de mi papá está aún en el estacionamiento de abajo, apuesto a que podrás conducirlo.- Le dije apresurada.

-Victoria ¿Pero qué está pasando? ¿Por qué debemos de irnos?- Su expresión se tornó con horror cuando me miro y vio que mi Jersey y cara estaba salpicada de sangre.- ¿Pero qué has hecho? ¿Mataste a alguien?

-¿Qué? ¡No! Aunque créeme preferiría que fuera eso, a que fuera lo que acabo de presenciar allá afuera.- Noté como ella me miraba, estaba como preocupada, pero no por lo que pasaba, sino por mí, la conozco desde hace mucho y sé que está pensado y preguntándose si me habría vuelto loca.

-Mira escúchame, por favor, sé que es difícil de creer, pero allá afuera todo está hecho un caos hay unas, unas, cosas que se están comiendo a la gente y, no podría explicarlo parecen caníbales, y al parecer, mueres o te conviertes en uno de ellos, con una mordida, lo vi.- Me miraba mal, leía la incomprensión en sus ojos, no me creía.

-Vicky, no sé qué es lo que pasa, tienes que tranquilizarte, mira no sé qué es lo que hiciste, pero estoy contigo, puedes contarme la verdad.

La miré casi horrizada, no podía creer lo que estaba diciendo, estaba casi segura de que me creía una asesina, o que había hecho algo muy malo, entonces me puse a pensar, y vi la ventana la cual aún no estaba con las cortinas corridas, era una vista perfecta desde el Loft hacía la calle, me dirigí hacía ahí, Gleniel me siguió con la mirada, descorrí las cortinas, la miré y le dije:

-Mira.

Ella se acercó a la ventana y al contemplar, retrocedió y ahogo un grito, me miro algo apenada y confundida.

-¿Ahora me crees?- Le dije.

Ella asintió, sin saber que decir.

02x01 Recuerdos Tormentosos.

-Pero, pero ¿Qué son esas cosas? – Preguntó Gleniel

-No lo sé, pero toda la ciudad está infestada. – Le respondí.

-¿Qué vamos a hacer Vicky? – Ella me miro preocupada, ahora lo estaba por la situación.

-Salir de aquí y ver si hay algún lugar seguro.

-No quiero salir a la calle, con esas cosas ahí Victoria, se nos hará después de noche y correríamos mucho riesgo.

-Lo sé y tienes mucha razón no había pensado en eso, saldremos mañana en la madrugada, debe haber un centro de refugiados, algo no sé.- Acto seguido me dirigí hacía mi cuarto, saque una caja de debajo de mi cama, busqué mi caja con mis iniciales en mi tocador y saque unas llaves, a los pocos segundos Gleniel entro y se quedó parada apoyada en el marco de la puerta, me miro y dijo

-¿Qué estás haciendo?

Abrí la caja con las llaves, saque su contenido y se lo enseñe, era mi Colt Python, con cañon de 15 cm, era de mi papá, otro regalo de él; Sabía que siempre me habían llamado la atención las armas, y me había enseñado a disparar, sin embargo hace unos 2 años que fue eso, recordaba pero no sabía si mi puntería había mejorado. Gleniel se quedó contemplando el arma, y me miro algo confundida.

-¿Qué planeas hacer?- Me dijo

-Defenderme y hacer hasta lo imposible por sobrevivir, créeme.- Le contesté

-¿Hasta matar a esas personas?

-¡Gleniel por Dios! Has visto que parecen caníbales por la calle, son como caminantes en busca de alimento, y ese alimento es la gente sana, no son personas, son cosas, tú no viste lo que hicieron allá afuera, apuesto a que si lo hubieras hecho me entenderías

-Bien, bien entonces llamémosle así.

-¿Caníbales?

-¡No tonta! “Caminantes”

-No suena nada mal.

- Ya ves, pero bueno.

-Sí, empacaré nos vamos a las 3 de la mañana.- Me dirigí hacía mi armario y empecé a sacar mi ropa, Gleniel seguía apoyada en el marco de la puerta.

-Eh, Vicky...

-¿Sí?

-Ya qué andas con él tema de las armas, el señor Castellot, tiene armas, de caza, recuerdo que todos los fines de semana cuando salías por las mañanas yo veía que él se iba con sus amigos y el equipo de caza.

-Iré por ella, no nos vendría mal.- Ella me miro estupefacta.- ¿Qué?

-¿Estás loca? Sabes que no solo nosotras vivíamos aquí, hay gente en el segundo piso, y tal vez ya no se encuentren igual.

-¿Entonces que sugieres?

-Quiero ir contigo, ¿Aún sabes disparar esa cosa?- Señalo la Colt.

-Sí, pero no puedes ir así nada más mínimo debes tener un arma blanca o algo.

-¿Un cuchillo sirve?

-No, en la puerta, enfrente...

-¿Qué tiene?

-Bien, en el camino tuve que acabar con uno, lo hice con una barra de fierro, puedes usarla.

-Bueno, iré por ella, y después subimos.

-Sí.- Ella se fue, y me quedé sacando mi ropa, solo debía sacar la necesaria, y usar una maleta pequeña, me quede sentada unos momentos en mi cama, contemplando a mi alrededor, detuve la vista en el portarretrato de la foto con mi papá, el corazón se me estremeció, y seguí pensando en él, ¿Dónde estaría ahora? ¿Estaría bien? ¿Tendrá miedo? ¿Y mamá? ¿Y mi hermano? ¿Cómo han de estar ellos ante todo esto? Luego vino la siguiente pregunta, y  sentí un escalofrío que me congelo todo el cuerpo ¿Y si están muertos?

Un ruido interrumpió mis pensamientos, era Gleniel llamándome desde la cocina, acudí, tenía que admitirlo, iba a extrañar el Loft sin duda se encontraba lleno de recuerdos, recuerdos lindos, en ese lugar en el cuál había pasado los últimos 2 años de mi vida.

-Hey, ¿Es  está? Ya la he limpiado un poco.- Dijo ella.

-Ah sí quieres puedes pintarla de rosa, hay pintura en mi habitación.

Ella se rió.

-Ya, no seas así, era algo asquerosa agarrarla con la sangre, y digo lo mismo de ti, anda y cámbiate, no sé algo.- Dijo ella mientras miraba de reojo el Jersey, y tenía razón, no era nada lindo, andar con la ropa salpicada de sangre.

-Tienes razón, iré a darme una ducha.- Me dirigí hacía mi cuarto y de ahí deje el dije de la V en mi tocador, los aretes, y mi pulsera, y después entré al baño. Al terminar me puse un blusa roja junto a unos jeans, y me hice una coleta. Al salir de mi habitación Gleniel estaba sentada en el sofá viendo la televisión pero esta no tenía señal.

-¿Qué pasa? – Le dije

-Hace rato había señal, y bueno alcanzaron a decir algo de un centro de refugiados.

-Oh eso es bueno, ¿En dónde?

-Al parecer es en Atlanta.

-Bien, vamos  a ver cuanta distancia, ¿Iremos ahí?

-Sí.

-¿Segura? ¿Estás lista?

-Necesitamos esas armas.- Me dijo Gleniel y acto seguido nos dirigimos hacía el piso de arriba, los pasillos estaban solos, no tuvimos casi ningún inconveniente para desplazarnos, avanzamos en silencio, yo apuntando con la Colt al mando y ella sosteniendo la Barra de hierro, logramos entrar al departamento del señor Castellot, con la barra de Gleniel pudimos abrir la puerta, entré primero, me quedé a un lado y después Gleniel entró, en cuanto me di la vuelta, un caminante se abalanzo sobre Gleniel, y está grito y lo empujo a un lado, esté cayó y se trataba de parar, y ella solo se quedó ahí parada con la barra en la mano, asustada, le quité la barra y se la clavé en el cráneo al caminante, y después lo pateé en ese mismo lugar; Gleniel me miraba con asombro, horrizada, lo leía en sus ojos. La mire y le dije

-Tranquila mira te entiendo, la primera vez que vi una de estas cosas me paralice y no pude moverme, sé que nunca habías tenido a uno así de cerca, pero espero que ahora comprendas que no son personas “Enfermas” como habías dicho, son como muertos.

Ella solo asintió, se había quedado perpleja, ella no era de las que sentían miedo, siempre la había visto como una mujer valiente y decidida a vencer lo que sea, pero ahora, ahora pareciera que todo eso se había desvanecido, solo parecía aterrada.

Me acerqué a la cosa, y sin duda era el señor Castellot, empecé a revisar el cuerpo, y efectivamente como lo sospeche tenía una mordida en el brazo, lo seguía examinando cuando Gleniel me llamo.

-Vicky ¿Esto sirve no?- Ella tenía en las manos una lata de comida, y junto a ella había un bolso con más latas, una linterna, baterías, agua, una navaja, y una caja de balas efectivamente para la escopeta que estaba tirada a un lado, la tomé y era una Winchester Modelo 1887.

-Esto es una maravilla.- Dije.

-¿Te refieres a la escopeta  o a la comida? ¿Exactamente que es una maravilla?

-Ambos, Gleniel ambos.- Mentí sin mentir, porque realmente me había gustado el arma, aunque claro era bueno tener municiones.

Nos dirigimos de vuelta al departamento, hicimos unos sándwiches y los comimos con jugo, pero realmente sentía la comida algo amarga, no tenía apetito, Gleniel me miraba algo extraño, creo que no veía la razón de que estuviera tan callada; finalmente ella me dijo

-Estuve pensando en mi familia, en cómo estará y...- Se le quebró la voz.

La mire, ella ya estaba llorando, y yo no sabía que decir, no podía decirle “Todo va a estar bien” porque ni siquiera yo sabía que todo iba a estar bien, no sabía que era todo esto, no sabía que iba a pasar, que paso con nuestras familias, como se encontraban, si quizá estuvieran pensando en mí, no sabía completamente nada, y lo peor de todo era que no podía decir nada para tranquilizarla porque ni siquiera yo me encontraba tranquila, aún tenía en mi mente varias cosas, aquél hombre en la escuela, el señor Castellot, de solo pensar que tal vez mis papas, o mi hermano corrieron la misma suerte el estómago me da un vuelco... Cuando me di cuenta las lágrimas me ardían en los ojos y Gleniel me miraba, triste, tenía las mismas dudas que yo, pensaba lo mismo tal vez y pensé en la expresión que tenía cuando el señor Castellot la ataco, bueno eso no era el señor Castellot, cuando esa cosa la atacó, y el corazón se me estremeció, finalmente solo me acerque a ella y le abrace, sin decir nada, porque sinceramente no pensaba decirle nada que no fuera verdad.

Después de todo no comí, Gleniel se fue a su habitación, yo a la mía, me cambie, y me puse ropa para dormir, me metí a mi cama, y en cuanto cerré los ojos y trate de dormir apareció la imagen de aquel hombre, pasaron las demás imágenes de lo que paso con mi papá,  lo que había pasado en el departamento del señor Castellot, la expresión de Gleniel... Abrí los ojos me senté en la cama, y el corazón me golpeaba fuertemente el pecho, no podía dormir, no podía, me lleve las manos a la cara y así me quedé, no pude, simplemente no podía dormir, no sabía que era lo que pasaba, cuando me di cuenta sonó el despertador eran las 3 AM, no había dormido nada, me paré, me cambie, me puse los jeans, unas botas, una blusa sin mangas negra, y sobre una blusa de cuadros, mi dije y tomé la maleta, en ella metí la foto de con mi papá, y otras cosas, salí y al parecer Gleniel no se había levantado aún, tenía las llaves del auto en mis manos, me les quede contemplando y sinceramente no quería manejar, aun me costaba; Gleniel entro ya estaba lista, ella tenía unos jeans y una blusa rosa, y el cabello suelto, con la maleta a su lado, cuando pasó a mi lado le entregue las llaves del auto.

-Maneja tú, aun no estoy lista.- Le dije.

-¿No? Vicky han pasado 2 años, ¿No crees que ya es mucho tiempo?

-Por favor te juro que lo he intentado pero no puedo, me pongo tensa y simplemente no.

-Mira está bien, ya nos vamos.

Asentí y nos dirigimos al auto, nos encontramos con algunos caminantes Gleniel utilizó bien está vez la barra de hierro, y yo disparé con mi Colt, subimos y emprendimos el viaje.

Gleniel conducía y yo estaba en el asiento trasero, me recosté pero no conseguía dormir, solo cerraba los ojos y esas imágenes se me venían a la mente, simplemente no podía, Gleniel me miro desde el espejo y me dijo

-¿Qué tienes?

-¿Por qué?

-Te vez mal, enferma, no sé.

-Tuve una mala noche es todo.- Dije mirando la ventanilla.

-Bien.- Ella siguió conduciendo, se quedó con la duda pero no insistió, entendió imagino.

Seguimos, nos costó salir de la ciudad las calles estaban bloqueadas o llenas de caminantes, nos llevamos como una hora sino es que más así, ya eran como las 12 del día o la 1, y decidimos hacer una parada, estacionamos el carro en la carretera, y decidimos pasar la noche ahí, decidí ir hacia el bosque a explorar, y tomé la Colt Python, le avisé a Gleniel y me fui.


Me encontraba caminando y observe como un caminante comía a un ciervo, me aleje disimuladamente no quería desperdiciar balas por ellos, solo seguí, cuando de repente escuché un ruido, parecido al de la escuela, las aves se fueron volando, me paralice cuando de repente vi que de entre los arboles salían caminantes, ¿5? ¿10? ¿15? No lo distinguía bien, empecé a ver borroso, todo me daba vueltas, me sentía mareada, la imagen del aquel hombre, mi papá, las palabras de mi mamá, todo aquello que me perturbaba parecía dispararme, escuché un disparo, luego otro, pero no pude resistir más y caí al suelo... me desmayé.

03x01 "Vanguten."

--FLASHBACK--

Me encontraba ahí, parada frente a la puerta, conteniendo mis amargas lágrimas, no iba a llorar, no ahí; siempre he pensado que llorar es demostrar debilidad, y precisamente no me iba a mostrar débil ante ellos, ya no. Mis ojos se encontraban devastados, casi tanto como se encontraba todo. No me atrevía a mirar hacia atrás, ahí estaban ellos, y sabía y al mismo tiempo no como estarían. Y al pensarlo el estómago me daba un vuelco.

Ella, mi madre, sabía que me estaría observando de la misma manera que lo hacía ayer, me penetraba con sus ojos llenos de decepción, decepción rotunda, eso era algo que no podía soportar, me destruía, recordé la manera en la que me había mirado un día antes, con esa misma mirada llena de decepción, ella merecía a alguien mejor, alguien que no le de tantos problemas, yo era un desastre de hija, siempre lo he sido, nunca he podido hacer nada bien, más que molestarle, y sentía un gran dolor en el pecho al pensar en todo ello. Por otro lado estaba mi hermano, él me había suplicado que no me fuera, me había suplicado que me quedara y que tratara de arreglar las cosas, y me mostré indiferente, pensé que eso sería lo mejor, demostrarle que me encontraba decidida, y cuando el empezó a llorar, me destrozo aún más, y cuando me di cuenta de cómo estaba actuando con él, me sentí la peor persona del mundo, probablemente lo soy, le estaba rompiendo el corazón a mi propio hermano, pero ya no había vuelta atrás, el daño estaba hecho, aunque él no merecía eso. Y sin duda lo que más me hirió, fue la manera en la que estaba mi papá, aquella persona que sin duda es el hombre más importante en mi vida, quien en mi infancia me enseño todo lo que se, pensar en todo lo que me daba, en su cariño, sus abrazos, la manera en la que sus dulces palabras me daban tranquilidad, lo amo más que a nada, la manera en la que me miro la noche anterior cuando la discusión se agravo y me obligo a tomar esta decisión, me dijo las palabras más hirientes, y tenía la baja la mirada, pero cuando la subió y me miro a los ojos, solo fueron segundos, pero lo sentí como las horas más largas de mi vida, se veía la furia en sus ojos cafés, el gran enojo ardía, junto a la gran decepción, y ahí una pizca de tristeza, ese fue el golpe más fuerte, el más doloroso, tampoco merecía lo que estaba haciendo, merecía tener una mejor hija.

Aun no podía creer lo que pasaba, todo lo construido en estos años con las personas que amo, se estaban deslizando de entre mis dedos como el agua, lo estaba perdiendo todo, todo absolutamente todo a mi alrededor se estaba destruyendo, y solo me quedaba la impotencia, la nostalgia al ver que no quedaba nada más que hacer para evitarlo, y no podía más. Antes de que mis lágrimas cayeran por mi rostro, me marche finalmente, y lo último que escuché fue un sollozo, probablemente el de mi hermano. El taxi ya estaba esperando en la puerta, me subí junto a mi maleta, y el auto emprendió la marcha, aun no podía creer lo rápido que había sido todo, aun no podía creer que había destruido todo lo que amaba, y que dañe a las personas más importantes de mi vida, no pude más, las lágrimas empezaron a correr, y estaba vez no hice ningún esfuerzo por ocultarlo, no tenía caso. Sentía como el pecho me ardía, mi corazón seguía latiendo, pero una parte de él había muerto ahí, al dejarlos, me encontraba muerta por dentro. Arrepentirme no me servía de nada, solo quedaba padecer.

Ella estaba ahí, acostada en la cama, con el cabello café revuelto en la almohada, los pies desnudos, el collar aun colgando alrededor de su cuello, sus pómulos, sus mejillas, parecía estar pálida, era Victoria. Sus parpados empezaron a tornarse inquietos, y entonces despertó. Se sentó, y miro a su alrededor, no sabía dónde estaba, pero se dio cuenta de que estaba aparentemente en la habitación de una cabaña, pero no recordaba cómo había llegado ella hasta ahí, no tenía ni el menor recuerdo de que había pasado, solo que… Empezó a tratar de aclarar su mente y después de lo que pasó en el bosque, un disparo y todo se apagó, entonces pensó en Gleniel, y en cómo se encontraba, se levantó algo despacio de la cama y se dirigió hacía la puerto, jalo de la chapa de manera lenta, y había un pasillo, dos puertas y una escalera hacia abajo, opto por bajar y mientras bajaba  escucho risas, y una voz femenina, Gleniel. Pero no estaba sola, la acompañaba una voz masculina. Cuando ya se encontraba abajo, Gleniel le sonrió y dijo:

-Hasta que por fin despertó la bella durmiente.

-¿Cuánto dormí?- Pregunto Victoria.

-Tres días, pensamos, incluso que no despertarías…- Dijo él.

Era alto, de aproximadamente 1, 83 m de altura, unos 23 o más años, cabello negro, ojos verdes, completamente hermosos pensó Victoria, era un chico muy apuesto.

-¿Y tú quién eres?- Preguntó Victoria.

-Jordi, Jordi Vanguten.- Dijo el joven, extendiendo la mano hacía la chica.- ¿Con quién tengo el privilegio?

Ella lo miro con indiferencia, no quería demostrar mucho afecto hacía aquel desconocido, dejo que se quedara así y dijo:

-Victoria Laftery.

-Victoria, no seas grosera, dale la mano a Jordi.- Insistió Gleniel.

-No.- Dijo la otra chica rotundamente.

-Bueno, aunque creo que es lo menos que puedes hacer con quien te ha salvado la vida.- Dijo el chico cruzando los brazos.

-¿Qué? ¿Qué está diciendo este hombre Gleniel?

-Lo que escuchaste, sino hubiera llegado a tiempo…

-¿Qué paso exactamente?

-Pasó mi querida señorita Laftery que, cuando llegue usted estaba inconsciente en el suelo, y tuve que dispararle a esas cosas, Gleniel llego y ayudo, y te cargue hasta aquí.- Dijo Vanguten, con algo de superioridad.

-Ah, entonces, gracias, supongo. Gleniel y yo nos iremos, tenemos un lugar al cual llegar, así que fue un placer conocerte Vanguten.

Gleniel la miro, le jalo el brazo y la hizo detenerse.

-¿Estás loca? No es momento de partir, acabas de despertar, y no, no me quiero ir.

-No, yo no lo estoy, pero empezaré a pensar que tu si lo estas, sino quieres marcharte ya.

-¡Eres imposible! Pero yo no me quiero ir.

Victoria no se la creía, solo quería irse, y el hombre observaba  la escena algo divertido.

-Gleniel, ¿Podemos hablar a solas? Sin que este, hombre nos observe y se entretenga viendo tu necedad.

-¿Quién te dice que ella es la necia Laftery?- Dijo el con su tono burlón.

-Calla.

Ella jalo a Gleniel y la llevo escaleras arriba, hacia la habitación donde ella antes se encontraba dormida.

-Deja de estar con tus cosas, ¡Vámonos! Ese hombre no me inspira confianza, tiene algo que no me gusta, Gleniel, por favor.

-No, él nos ayudó, y me la he estado pasando bien…

-¿Pasando bien?- Le interrumpió ella.

-Vicky, nos gustamos, supongo, ha sido muy lindo…

-¡Ahora entiendo todo! Gleniel, lo acabas de conocer, estamos en medio, de lo que parece el fin del mundo, ¿Y tú piensas en enamorarte y divertirte? ¡Deja de estar tan necesitada de amor!

Victoria se arrepintió al terminar de decir esto último, Gleniel la miraba, era evidente que las palabras de su amiga le habían herido muy en el fondo.

-Eres una amargada, si quieres irte, puedes irte sin mí.- Dijo ella, y salió de la habitación asotando la puerta.

Victoria se desplomo, y se dejó caer en la cama, deseaba ir y borrarle la sonrisa burlona a Vanguten con un putazo por ponerla en esa situación. Se puso a pensar, a pensar y se dio cuenta de que Gleniel siempre había hecho sacrificios por ella, se había resguardado de las cosas que le gustaban, había cancelado salidas por quedarse a consolar el amargo llanto de ella, le había conseguido citas aunque a esta no le habían agradado, había sido sin duda una excelente amiga, y ya era momento de que hiciera también algo por ella. Si el chico hacia feliz a Gleniel, bien, lo toleraría, lo toleraría aunque se le revolviera el estómago cada que lo veía sonreír, y deseaba con todas sus fuerzas golpearlo.

Finalmente se dirigió abajo, estaban Gleniel y Vanguten sentados en el sofá, charlando. Cuando Victoria ya se encontraba abajo Gleniel la miro, y bajo la mirada rápidamente, y a su lado estaba sonriendo burlonamente Vanguten.

-Gleniel… - Empezó la chica.- Te pido una disculpa por lo que te dije ahí arriba, eh no era mi intención.

Gleniel no dijo nada, Victoria trago saliva, aunque tenía la garganta seca.

-Mira, te entiendo y comprendo, si quieres quedarte…- Victoria se mordió el labio inferior, no estaba del todo segura de lo que iba a decir.- Me quedaré contigo, siempre juntas ¿No?

Gleniel la miro y le dedico una sonrisa, se levantó y abrazo a su amigo, esta no pudo evitar sentir un gran alivio.  Al otro lado Vanguten las observaba, con su típica sonrisita, aquella que ya tenía más que harta a Victoria, pero ella pensó que tendría que acostumbrarse a ella, tolerarlo no podía ser tan malo, o al menos eso pensaba.

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