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Capítulo 1: Nuestra realidad.Editar

Todo empezó con un sueño. Un sueño desesperante. Criaturas extrañas que nos mordían, nos comían, carne, gente, sangre. En el despertar fue cuando me di cuenta de que mi vida estaba a punto de cambiar para siempre, y que todo se volvería siniestro, malévolo. Todo iba a ser diferente de un momento a otro y la mayoría no sobreviviría. Para mi mala suerte, yo si.

Yo: ¡DIOS! Donde estoy...? ¿Donde está Ronald?

Voz de una mujer: ¿Qué Ronald? ¿Qué estás diciendo, Sebastián? Ya va siendo hora de que te levantes eh? maldito vago, hora de ir a el liceo...

Yo: ... ¡¿Qué?! Do... Qué.. ¿QUÉ DIABLOS PASÓ?

Voz de una mujer: Ehm... Lo único que pasó fue la cena de arroz con pollo de ayer... Nada más. De ahí te fuiste a dormir, ya que hoy tienes según tu un trabajo para el liceo....

Sebastian: Todo fue... ¿Un sueño? Uh... Que pena.

Ella: ... ¿Ehm....? Bueno, en fin, te voy a preparar el desayuno, baja cuando puedas...

-=Mas Tarde=-

Yo: Oh... Hola Vanessa.

(Vanessa era mi hermana)

Vanessa: Alfin bajas, son casi las 13:00.

Sebastián: Muerto de sueño, pero si.

Mamá: Quieren prender la TV? La casa está aburrida sin ella...

Vanessa: Ehm... Pensé que ya te habías dado cuenta... La televisión no funciona. Bueno, almenos los canales.

Mamá: Espero que sea algo pasajero, que tengo que ver las novelas.


-Se siente un grito afuera-


Sebastián: ¿Alguien sintió ese ruido?

Vanessa: Tendrías que preguntar quién no lo sintió...

Sebastián: Voy a ver a la ventana... Quizás estan robando...


Vi por la ventana y me di cuenta de que no estaban robando. Era un vagabundo que estaba caminando afuera, supongo que pidiendo dinero.

Sebastián: Nah, es un vagabundo, podemos ir a darle dinero.

Vanessa: Mmm, bueno, voy a darle algo, un pan, fideos o algo.

Vanessa salió afuera a hablar con el hombre, y este la intentó morder. Ella no sabía que pasaba. El hombre caminaba hacia ella y no sabiamos que pensar. Ella salió corriendo hacia la casa. Vi que atrás habían mas de esos tipos y que venían lentamente caminando, con ganas de.. ¿Comernos? Eso parecía que hacían. Mi hermano estaba dormido, teníamos que despertarlo, aunque tuviera apenas 4 años teníamos que hacer algo.

Mamá: ¡Voy a despertar a tu hermano! ¡Cierren las puertas! ¡Allá parecen venir mas de esos hombres! ¡¿Qué es lo que vamos a hacer?!

Sebastián: Vanessa, ENTRA A LA CASA, ¡vamos al patio a buscar las maderas de la puerta que se rompió hace unos días!

Vanessa: ¡Si, vamos! ¿Sabes donde está el martillo con los clavos?

Sebastián: No... Vamos a usar sillas y mesas para hacer que la madera no se caiga.

Vanessa: Buena idea... Pero... Espera... ¿Y qué hacemos con las ventanas?

Sebastián: Demasiado tarde... ¡Están entrando!...

CONTINUARÁ - GRACIAS POR LEER ESTE CAPÍTULO.

Capítulo 2: Contacto con la muerteEditar

Sebastián: ¿Tenemos alguna cosa como para mantenerlos lejos? ¡Son personas! ¡No podemos matarlos así!

Vanessa: ¿Qué es lo peor que nos pueden hacer?

Sebastián: No tengo la menor idea, pero no debe ser nada bueno. Nos podrían matar a todos si intentan comernos, como te pasó a vos.

Vanessa: ¡Mejor no arriesgarnos! ¡Podemos ponerles los sillones en la ventana para impedirles el paso!

Sebastián: Cierto, vos por un lado y yo por otro.

Pensé que era la mejor idea, cuando enrealidad solo nos estábamos encerrando a nosotros mismos.

Después de haber puesto los sillones en la ventana, nos dimos cuenta de que habían roto la puerta hacia el patio. Estaban entrando mas y mas.

Sebastián: ¡¿Y ahora que podemos hacer?°

Vanessa: ... Vamos arriba... ¡podemos estar en uno de los cuartos y quedarnos ahí hasta que llege ayuda!

Sebastián: Cierto... Vamos!

Subimos rápidamente por las escaleras y pusimos colchones de las camas para que ellos no subieran.

Sebastián: ¿Dónde están mamá y Diego?

Vanessa: ¡Mamáaaaaaa! ¡Diego....!

Vanessa no solía llamar a mamá como mamá, generalmente bromeaban entre si, Vanessa le decía "Sra. Catalína", ese es su nombre.

Sra. Catalína: ¡AYUUDA!

Vanessa: ¡Están en el cuarto de Diego! Vamos a ayud... ¡Rompieron los colchones!

Sebastián: ¡Mierda! Ehm... Hay que sacarlos de acá! No nos queda otra opción...

Sin dudarlo mucho agarré el fierro que sostenía la cortina... Con miedo, pensé en como haría para no tener culpa después de matar a estas personas... Vi que ya no lo eran... Si esto iba a seguir así por mucho tiempo, tenía que acostrumbrarme a liquidarlas.

Atravesé una de las cabezas de la gente. Inmediatamente, las otras quedaron empaladas a el fierro. Habían muerto. Saqué el fierro con mucha fuerza, y esos cuerpos sin vida cayeron por la escalera... Bloqueando el paso. Eso era lo que habría que hacer desde ahora... O matas... o mueres.

GRACIAS POR LEER ESTE CAPÍTULO 2 DE "AÚN ESTAMOS VIVOS".

Capítulo 3: BúsquedaEditar

Vanessa: Ya, murieron. ¡Ahora vamos a buscar a mamá y a Diego!

Sebastián: Si. Agarra un fierro también para poder defenderte.

Se escuchó a Diego llorar y pensé lo peor. ¿Les habían mordido? Esperaba que no. Llegamos a la puerta lo mas rápido posible.

Sebastián: Ya! Intentemos abrirla...

Vanessa: Ehmm...

Sebastián: ¿Qué? ¿Qué pasa?

Vanessa: Es la puerta... ¡Está cerrada y no va a ser fácil de romper!

Sebastian: Vamos a intentarlo igual.

Empezé a pegarle a la puerta. Apenas pude sacar los típicos papeles que pegan en la puerta. No serviría de nada.

Sebastián: No sirve... ¡Vamos por el techo!

Fuimos por el tejado y apenas subimos vimosla calle. Estaba lleno de éstas cosas. Intentamos ser silenciosos para que no nos vieran. Habían muchos cuerpos sin vida allí, esperando a reanimarse. Cada vez serían mas. De todas formas no podía preocuparme de eso. No ahora. Tenía que encontrar a mi madre y a Diego.

Sebastián: listo, esto es justo arriba de su cuarto. El techo es mas fácil de romper.

Perforamos el techo tan rápido como pudimos. Vimos algunos de esos tipos seguirnos y entramos rápidamente. Adentro no había nadie.

La ventana estaba abierta. Supuse que habrían salido por allí.

Sebastián: Vamos por ellos! Deben estar cerca!

Vanessa: Uhh... Dame un momento... Me cansé...

Ella tenía una respiración muy agitada. Que tengas que matar gente que te quiere comer no es normal que pase todos los días.

Mientras esperaba a que Vanessa recuperara el aire, encontré un martillo. Puse el fierro en mi mano izquierda y el martillo en la derecha. Así sería fácil pelear contra algúno de esos tipos. También encontré una botella con un poco de agua, intenté dársela a Vanessa pero no aceptó, dijo que la guardaríamos.

Vanessa: Eh... Listo... Ya descansé suficiente. Vamos a buscarlos.

Pude verlos en la lejanía. Escapaban de algunos. Luego de eso les perdí el rastro. Fuimos corriendo hasta donde estuvieron por ultima vez en mi campo visual. Allí habían 2 cuerpos desfigurados y no se alcanzaba a ver quiénes eran. Ambos pensamos lo peor. No sabíamos que hacer y estábamos muy tristes por lo que acababa de pasar.

Vanessa: No... No puede ser. No son ellos. Estos cuerpos miden mas de lo que median juntos. Diego tiene apenas 4 años. No llega a la estatura de estos cuerpos. Al menos podemos confirmar que él podría estar vivo.

Sebastián: Cierto... Tenemos que seguir buscándolos. No veo a mas de esas cosas por ahí abajo. Podríamos bajar y buscarlos por la calle. No pueden haber ido muy lejos.

Vanessa: Y si volvieron a casa? Posiblemente pudieron haber bajado e ir por la calle hacia allá.

Sebastián: Podemos ir y comprobarlo... Volvamos, en todo caso, podemos continuar la búsqueda si no los vemos.

Llegamos a nuestra calle y ya no quedaban tantos. Unos nos rodearon y los matamos fácilmente. Gracias a eso perdí mi fierro. Eran ya cerca de las 20:30. Las luces de la calle estaban apagadas.

Vanessa: ¿Como se supone que esto paso en un solo día?

Sebastián: No paso en un solo día. Fue en la madrugada donde sucedió todo. A eso de las 6 escuché mucho ruido afuera. Gente corriendo, autos, camiones policiales, etc, pero no le presté mucha atención, pensando que no era nada. Seguro ahí evacuaron a todos y se fueron.

Vanessa: deberíamos ver si la tv funciona, o la radio.

Sebastián: Si. Podemos volver y hacer lo posible para quedarnos seguros.

Llegamos y aún habían algunos dentro. Acabamos con ellos y nos pusimos a trabajar en fortificar la casa. Pusimos muebles en puertas y ventanas, excepto una, la que usaríamos para entrar a mamá y a Diego si es que llegaban, y también era nuestra puerta de salida. La electricidad se fue a eso de las 22:00. Encontré una linterna y muchas mas cosas útiles. Encontramos comida y herramientas.

Era ya muy tarde al terminar, así que nos sentamos en el suelo y comimos algo. Puse mi linterna en el suelo para alumbrar el lugar.

Vanessa: Que cansada estoy... Pero no podré dormir de todas formas.

Sebastián: Yo tampoco. Hace frio y se sienten algunos afuera.

Derrepente se escuchó algo. Un disparo.

Vanessa: Escuchaste eso?

Sebastián: Si... Un disparo. Vamos arriba a ver si hay gente viva. Deben haber mas que solo nosotros en esta ciudad!

Subimos y miramos. Habían muchos de estas cosas y también vi algo que no me esperaba. 3 personas. Uno de ellos tenía un arma de fuego y los otros 2 tenían un hacha y otro tenía un martillo.

Sebastián: ¡Tenemos que ayudarlos!

Vanessa: Pero no podemos! No tenemos armas ni nada que nos sirva para matar a todos esos... Son muchos.

Sebastián: No se si te conte, pero mientras fortificabamos la casa, encontré el revolver antiguo de papá, junto a una caja de munición, 10 balas. El revolver tiene 2, por eso tengo en total 12.

Vanessa: ¿Sabes usarla?

Sebastián: Pienso aprender.

Capítulo 4: HambreEditar

'Vanessa:' Aprender de quién? Yo tampoco se usarla.

Sebastián: Hay algo que si se. Para poder dispararla hay que sacar el seguro. Solo tengo que hacer eso y tendría que poder disparar... Apreto el gatillo y...... NADA.

No entendía porqué no había funcionado. Estaba cargada, sin seguro, eso era lo que hacía que funcionara...

Sebastián: Bueno... Algún día voy a aprender... Vamos a ver si podemos ayudar a esos tipos.

Salimos por la última ventana abierta y saltamos por los techos. Los 3 sobrevivientes nos vieron y nos dijeron que los ayudaramos. Seguimos corriendo y llegamos al mismo techo de ellos. Entre ellos había un hombre y dos mujeres.

Sebastián: No hay tiempo, tenemos que saltar rápido para llegar a nuestra casa.

Hombre 1: Viven en ese lugar? Hehe.. Espero que esté bien fortificado.

Empezamos a saltar entre techos. Saltamos uno... Otro.... Otro... Hasta que llegamos a el cuarto y último. Este salto era un poco mas largo que los demás. Se me calló algo al saltar, pero no creo que fuera importante. Por suerte los 5 pudimos llegar y nadie quedó atras... Entonces vimos como algunos nos habían seguido. Muchos muertos venían a buscarnos, para llevarnos con ellos. Le pregunté al hombre como usar la pistola.

Sebastián: ¡Hey tú, el de la pistola! ¿Cómo la uso?

Hombre: Solo sacá el seguro y dale al gatillo.

Sebastián: Pero si ya lo saqué y no sirve!

Él tomó la pistola y solucionó fácilmente el problema.

Hombre: Sos un genio, parece. Lo cerraste, no lo abriste. Ese era el problema. Ya está, tomá.

Sebastián: Bueno... Matamos a los mas cercanos y corremos.

Empezamos a dispararles a los que pudimos. Maté 3. Entre todos matamos unos 15. Corrimos rápido a casa y entramos a tiempo.

Apenas llegamos, los 3 nos agradecieron a mi y a Vanessa por haberlos ayudado.

Hombre: Muchas gracias por ayudarnos ahí afuera... Soy Michael. Ella es mi novia Sara y su amiga Jessica. Muchas gracias, enserio, habríamos muerto sin su ayuda.

Llegó un momento en el que todos estabamos cansados, lo único que iluminaba era la luz de mi linterna y era demasiado tenue... A todos les dió sueño y se terminaron durmiendo, excepto a mi  y a Vanessa, que seguíamos preocupados por mi madre y por Diego. Finalmente cuando pudé dormir, sentí un golpe en la puerta. Desperté a todos y les dije que estuvieran alertas. Escuché otro golpe... Parecían ser muchos... La puerta no iba a resistir así. Por suerte luego de un rato se fueron.

Ya era de mañana otra vez. Podíamos ver todo correctamente y ya podía apagar la linterna. Tenía que ahorrar pilas. Cuando me desperté ya todos estaban en el living sentados hablando.

'Sebastián:' Uhhh... No había dormido tan mal en mucho tiempo... Y ustedes como la pasaron?

Todos estuvieron igual que yo. ¿Quién iba a poder dormir con los nervios de que en cualquier momento entraran esos... caminantes...?

Si. Caminantes. Así los logré llamar luego de fijarme bastante en su comportamiento. Solo caminaban y comían. Nada mas.

Vanessa: ¿quién tiene hambre? Yo estoy que me muero.

Todos confesaron estar hambrientos.

Sebastián: Bueno... Ahora les traigo algo a todos...

En ese momento recordé que que una bolsita se me había caido cuando saltabamos en los techos... En esa bolsa tenía la comida...

Sebastián: ¡MIERDA! No tenemos nada! No hay comestibles aquí! Los perdí al saltar!

Michael: ¡¿Qué?! Al saltar... Bueno... Puede que todavía esté afuera. Podemos ir a buscarla, no deben haber muchos de ellos.

Sara: Si, siendo 5 podemos contra bastantes. Ellos no piensan. Son débiles.

Sebastián: Cierto... Bueno... Entonces todos agarren sus armas, vamos a trabajar por nuestra comida, heheh.

Todos tomamos nuestras armas y salimos por la ventana. Ya afuera vimos la bolsa en el suelo. Bajamos y recuperamos la bolsa...

Entonces, nos dimos cuenta de que no había vuelta atrás. El techo estaba muy alto. Ni saltando entre 2 se podía llegar. Vimos a lo lejos un montón bastante grande de caminantes, los cuales venían directo hacia nosotros. Estabamos rodeados, atrapados por ellos. No teníamos idea de que iba a suceder, si ibamos o no a sobrevivir, pero nosotros pelearíamos.

¡Gracias por leer este episodio! :B

Capítulo 5: Editar

Michael: ¿¡Qué hacemos ahora!?

Sebastián: Te quedan balas?

Michael: 3... ¿Servirá?

Sebastián: No creo, yo tengo 2.

Teníamos solo 5 balas, sería dificil matar a todos los caminantes.

Sebastián: Tengo una idea... Les damos con hachas, fierros, etc a los que estan cerca y a los que están lejos les disparamos para no tener que ir allá.

Pudimos contenerlos un poco hasta que uno de los caminantes vino rápidamente y le dió un mordisco a Sara en un brazo.

Sebastián: ¡DIOS! ¡Se está desangrando!

Todos levantamos como pudimos a Sara y entre todos la subimos al techo. Ahí ella iba a estar a salvo mientras nosotros estabamos abajo.

Me quedaba una sola bala, y venían muchos. Hicimos una desición dificil, alguien tenía que quedarse atrás para ayudar al resto. Alguien iba a morir.

Sebastián: ¿Algun voluntario?

Vanessa: No... Nadie va a querer morir a mordiscos.

Entonces vimos allí arriba en el techo que venían muchos caminantes hacia Sara.

Michael: ¡Mierda! ¡Rápido! ¡Alguien tiene que sacrificarse!

Los caminantes nos habían rodeado, y ya estaban casi encima de Sara. Vi que atrás, en una pared alta había una ventana. Podríamos subir por ahí. Entramos los 4 y estabamos en una habitación de una casa. Conectaba con el techo. Corrimos y ya era tarde. Se estaban comiendo a Sara, y esta agonizaba.

Michael: ¡AÚN PODEMOS SALVARLA!

Se notaba agitado, estaba perdiendo a su novia, era totalmente entendible.. La situación que estabamos presenciando era horrible.

Sebastián: ¡No podemos hacer nada!

Michael intentó correr hacia los caminantes para salvar a Sara, pero lo detuve. El moriría de la misma forma si intentaba algo.

Sebastián: ¡Largemonos de aquí, no hay nada que podamos hacer!

Volvimos todos a la casa. Michael no quería hablar con nadie, tenía una expresión de tristeza muy grande. Jessica estaba practicamente igual. 

Sebastián: Tienen que entenderlo... No podíamos ayudarla...

Michael: Seguro que si fuera un ser querido tuyo la habrías ayudado...

Sebastián: No podíamos... No había nada que pudieramos hacer...

Luego vimos una de las ventanas, y allí estaba Sara.

Michael: Está viva!

Michael corrió hacia ella, y ella lo miró de una manera extraña. Entonces, lo mordió, sin ninguna expresión en su cara. Ya no estaba viva, era una caminante... Me di cuenta de que entonces, las mordidas te contagiaban y te transformabas en esos caminantes.

Todos fuimos hacia Michael, y le disparamos a Sara. Michael estaba tirado en el suelo con una mordedura en el cuello. Me dió su arma, y las pocas balas restantes. Sus ultimas palabras fueron: "Alfin... Una.... Liberación de este mundo..."

Estaba sufriendo, decidí dispararle y acabar con el.

Solo quedabamos Vanessa, Jessica y yo.

Capítulo 6: Un Largo Camino por RecorrerEditar

Ya había pasado 1 mes desde la muerte de Sara y Michael. Todo empeoraba. Cada vez llegaban mas caminantes al barrio y no teníamos con que defendernos.

Vanessa: Queda algo de comida por alguna parte?

Jessica: Nada. Todo se acabó ayer... ¿Qué hacemos ahora? Vamos a terminar igual que todos.

Sebastián: Bueno... Podemos ir a algún mercado a buscar comida, si es que ya no fueron saqueados...

Apenas terminé de hablar, algo se escuchó arriba.

Sebastián: *Susurrando* ¿Alguien escuchó eso?

Fuimos arriba a ver que era. Allí encontramos una de las ventanas... Rota. Muchos caminantes estaban entrando a la casa. ¿Cómo nos habían visto? Cada uno agarró sus armas y empezamos a pelear. No sirvió de nada, mas y mas entraban...

Vanessa: ¡Tenemos que salir de casa! ¡No va a aguantar mas! ¡Vamonos y dejemos que estos entren!

Era una buena idea, pero no quería dejar la casa... Allí habíamos vivido por años. Ahora solo sería invadida por caminantes y nosotros tendríamos que irnos.

Bajamos y vimos que la puerta también estaba rota y que estaban entrando mas de ahí.

Jessica: ¿¡Ahora qué!?

Vanessa: ... Tenemos que pasar por la puerta, matar a todos los que entran por ahí y así podemos salir... Hay un auto a lo lejos. ¡Podemos agarrarlo e irnos de acá!

Sangre, carne y tripas volaban por el lugar. La casa parecía una carnicería. Finalmente pudimos salir.

Sebastián: ¡Es un bus! ¿Alguien sabe manejar?

Jessica: ¡YO! Un poco, pero se.

Agarramos el bus y adentro habían pasajeros muertos y el conductor. Estaba clavado a un vidrio. Lo sacamos y le quitamos la llave. Ahí pudimos arrancar el bus.

Es la última vez que voy a ver el barrio.

No teníamos a donde ir. Posiblemente lejos de la ciudad.
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La casa, mientras nos largábamos de ahí.

Pasamos unas cuantas millas y encontramos lo que no queríamos encontrar. 2 cuerpos en una casa quemada. Diego y mi madre. Eran ellos, aún se podían distinguir las caras.

Vanessa empezó a llorar instantáneamente. Preguntaba ¿Por qué había pasado esto? Estuvimos unos 10 minutos aparcados ahí...

Sebastián: La casa... Esta... Quemada... ¿Porqué.. está quemada? Que yo sepa... los caminantes no saben hacer eso...

Vanessa: Seguramente explotó alguna bombona de gas...

Sebastián: Si.. eso fue lo que... Eh... Tienen marcas de... balas.

¿Qué había pasado? ¿Gente les había disparado?

Jessica: Murieron hace poco... Posiblemente hace unas horas. La cosa buena es que no están mordidos. No se van a levantar.

Entonces, en contradicción a lo que ella había dicho, ellos se levantaron, aún sin estar mordidos. No pudimos matarlos. No eran caminantes cualquieras.
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Entramos al bus denuevo y nos fuimos de ahí definitivamente.

Luego de unas horas de viaje, encontramos una gasolinera. El bus se quedaba sin gasolina y podíamos llenarlo con mas. Había empezado a llover. Una tormenta fuerte. Aparcamos y estábamos los 3 cansados. Cerramos totalmente las puertas del bus y cada uno se puso en una fila de asientos a dormir. Despertamos a eso de las 4 de la mañana por unos ruidos... Unos ruidos de disparos.

Capítulo 7: Suministros Editar

Miré a todos lados, pero no logré ver nada mas que algunos caminantes. Me acosté denuevo en mi asiento. Aún pensaba en lo que había pasado antes. Como volvieron a la vida si no fueron mordidos?

A eso de las 10 PM ya estábamos todos despiertos. Fui a ver el depósito de gasolina. Estaba vacio. Quizás podría encontrar un poco dentro de la misma gasolinera. Busque adentro, y encontré muchas cosas. Una Five-Seven. El revolver de mi padre ya no tenía balas. Me lo guardé y tomé la nueva pistola. También habían algunos alimentos, arroz, fideos, pan (un poco duro, pero lo tomé) y también había un poco de gasolina en un contenedor. Luego cargué el bus.

Decidimos tomarnos un descanso en la gasolinera. Bloqueamos las puertas con maderas y sillas. Aún había una parte de el lugar que no habíamos visto si había algo. Nos repartimos para poder encontrar cosas mas rápido.

Nadie encontró nada. Ya estábamos volviendo a el bus para partir, cuando vimos a 3 personas.

Sebastián: ¿Quiénes son ustedes? ¡Hablen o dispararemos!

¿?: ¡Tranquilo! ¡No queremos problemas! ¡Podemos largarnos de acá y dejarlos tranquilos!

Vanessa: No... No tienen que irse. Mientras mas seamos mas fácil va a ser esto.

Jessica: Vanessa tiene razón. Podemos hacer que todo sea mas fácil.

¿?: ... Si. Cierto. Soy Cristian... Mis compañeros son Carlos y Carolina. Solo estamos escapando de la ciudad. Según lo poco que escuché en la radio, es lo mejor que se puede hacer. La ciudad está infestada, dicen que las afueras es lo mas seguro. También dicen que tienen un lugar militarizado donde pueden ir sobrevivientes y quedarse allá. Se les da tratamiento médico si lo necesitan y alimentos.

Sebastián: Bueno... Si nos guían a donde es, podemos llevarlos. Tenemos un bus, hehe.

¿?: Suena bien... Cuando parten?

Sebastián: íbamos a irnos ahora mismo. Soy Sebastián. Ellas son Vanessa y Jessica.

Todos subimos al bus y cada uno tomó un asiento. Era un comienzo, ya éramos 6 personas.

Un rato después, llegamos a una pequeña casita aislada de la ciudad. Ya era bastante tarde y decidimos bajar. Se oían algunos ruidos de caminantes. Saqué el seguro a la 5.7 y todos agarraron sus armas. Cristian tenía una MP7, me gustaría saber donde la encontró, para conseguir una. Carlos tenía una USP y Carolina tenía una M9. Todos estaban bien armados. Fue fácil matar a todos los caminantes. Al otro día les preguntamos donde habían conseguido las armas. Dijeron que en los alrededores de la ciudad habían muchas casas con armas.

Pensé rápido. Podíamos ir a alguna armería. Fui al bus y encontré un mapa de la ciudad. Se veía claramente una armería. No estábamos tan lejos, asi que partimos.

Llegamos a el lugar. No tenía muy buen aspecto, parecía haber sido saqueado. Todos perdieron las esperanzas y entraron al bus. Pensé en almenos fijarme si había algo.

Entré y me encontré lo que no esperaba.

Adentro habían pistolas, escopetas, ametralladoras, y granadas. Esto nos iba a servir. Mucho.

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