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A New World
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Protagonistas Jesús R.

Rafael G.

Recurrentes N/A
Muertes N/A
Puntos de vista: Rafael y Jesús
Capitulos 10
Música utilizada: -
Localización principal: Cali, Colombia
Año en que se desarrolla 2013
Slogan ¿O vives o mueres?
Temporada Anterior N/A
Temporada Siguiente N/A

Episodio 1: "Past"Editar

P.O.V Rafael

Estos últimos días todo se había ido a la mierda...Empezó con noticias de una nueva enfermedad, pero no era más que eso según ellos lo podían controlar. Debíamos apartarnos de las personas que presentaran síntomas y guardar refugio en sus casas, poco a poco se fue saliendo de control. Muertos volvían a la vida y se comían a las personas, si te mordían eras hombre muerto. El estado iba a bombardear las ciudades grandes para evitar que esto se propagara, ya que ahí es donde había más caminantes. Los "caminantes" así son como llamo a esas cosas. No lograron evitar que siguiera expandiéndose...

Yo me llamo Rafael Gonzales antes de esto iba a la universidad, si era de esos pocos chicos que lograron entrar, justamente este era mi último año pero no me hubiera imaginado nunca que un apocalipsis zombie evitaría que sea un profesional. Mi familia…bueno ellos...no sé qué pasó con ellos.

Dos días después de que estallara el AZ el estado cumplió con su palabra y todas las ciudades de Colombia fueron bombardeadas, entre ellas Cali donde vivía. Estuve protegiéndome con un machete, a los caminantes se les debe dar en la cabeza, esa es la única forma que mueran.

Había pasado una semana, guardé refugio en una casa grande que tenía unas fuertes rejas en el patio las cuales evitaban que entren caminantes pero ya no me quedaba mucho alimento, así que decidí salir a buscar más.

Ya afuera, me dispuse a ir a la tienda más cercana, así que agarré el machete y lo tuve listo a cualquier cosa que apareciera.

Entre a una casa ya que vi que la puerta estaba abierta, cuando entre vi el cadáver de una chica…se había disparado, miré el cuerpo con tristeza y cogí la pistola, era una Glock 17. Salí del lugar y seguí camino a mi destino. Cuando empezaba a parecerme raro que no haya ningún caminante en la calle, unos cuantos salieron de los callejones. Me dispuse a acabar con ellos, pero de otro lado salieron unos cuantos más y continuaron saliendo más. En un pestañear de ojos me vi rodeado de decenas de caminantes, acabé con los que pude pero dos de ellos se me abalanzaron y caí. Apunto de morderme escuche dos disparos y los dos murieron, varios disparos empezaron a sonar y los caminantes caían. ¡¡Levántate, rápido tenemos que irnos!! – Tenía razón el ruido los atrae, y con los disparos tendríamos por lo menos a centenas de caminantes persiguiéndonos. Me levanté y con mi machete acabé con algunos mientras escapábamos.

¡¿Adónde vamos?! – Le pregunté

Tengo un amigo o al menos tenia, estaba obsesionado con todo eso de los caminantes y vivía en una casa bien fortificada, nos podemos quedar ahí por unos días – Me respondió y yo asentí con la cabeza.

El camino era largo, unas 20 calles…ya habíamos perdido a los caminantes pero ya estaba anocheciendo y estábamos muy cansados por lo que teníamos que guardar refugio en cualquier lugar para pasar la noche.

Había caído la noche. Estábamos en la terraza de una casa. Saqué un par de latas que contenían frijoles. Hicimos una pequeña fogata con ramas de árboles que había cerca del lugar. Después de cocinar los frijoles, empezamos a comerlos, el ambiente era algo incomodo, éramos prácticamente unos desconocidos.

  -¿Que hacías antes de toda esto?- pregunté, rompiendo el hielo que había entre nosotros.

 -Trabajaba en un taller de motos, no era uno de los mejores empleos, pero tenía que subsistir como sea.-dijo él.

 -¿Habían chicas lindas?- pregunté con tono bromista.

 -Para nada... habían puros viejos sin dientes y barbudos llenos de tatuajes.- dijo riéndose.

Nos reímos un buen rato. Mantuve fija la mirada en la calle que había enfrente del edificio. Había varios caminantes.

 -Apaga la fogata, no queremos que los caminantes vengan atraídos por el fuego.- dije.

 Al ser una fogata pequeña, solo la pise dos veces y el fuego se apago. Ambos nos fuimos a dormir y decidimos que mañana iríamos a la casa de un amigo mío, ya que ese amigo tenía armas, provisiones y un sótano con paredes de plomo.

Al día siguiente nos despertamos muy temprano, teníamos que salir de una vez para llegar más rápido a la casa de dicho amigo. Alistamos las pistolas y salimos de la casa.

-¿Cuál es tu nombre?- Pregunté mirando hacia las desoladas calles.

-Jesús Ramírez, ¿y tú?- Me preguntó.

                                 

-Me llamo Rafael Gonzales, oye y es…- Mi frase se vio interrumpida por un grito cortante.

Corrimos siguiendo el sonido del grito, y nos dirigimos hacia un callejón. Tres caminantes estaban  persiguiendo a una persona, Jesús desenvainó su navaja y apuñaló a uno de ellos en la cabeza, hice lo mismo y con mi machete acabé con los otros dos. Al voltear vi que ellos estaban persiguiendo a una chica -¿Estás bien?- Le pregunté, pero ella no hizo más que mirarnos con una expresión de asombro y temor.

Episodio 2: "Hope"

P.O.V Jesús

Noticias sobre una nueva enfermedad habían llegado, pensé que no sería nada. Luego descubrí lo peligroso que era eso. Mi madre estaba enferma, había sido mordida por una de esas cosas, en las noticias decían que si eras mordido, ibas a morir. Yo esperaba un milagro. Ella estaba agonizando, desafortunadamente, no podíamos pagar el seguro medico y por lo tanto no la iban a atender en el Hospital General de Cali... 

 ¿Quién era yo? Mi nombre es Jesús Ramírez, era un pendejo que se ganaba la vida en un taller de mecánica. Uno pensaría que sería genial y podría haber chicas... pero no, había puros viejos sin dientes y puros barbudos llenos de tatuajes y reparar autos y motos no era de lo mejor.

Éramos solo mi madre y yo, tenía un hermano mayor pero fue asesinado. Yo hacía todo para proteger a mi madre, en estas últimas horas, le conseguí varios antibióticos y analgésicos, pero igual seguía mala.

 -Jesús, gracias por cuidar de mi, pero creo que llego la hora.- dijo llorando.

 Me quebré, era mi madre y no la quería perder.

-No, mama, no me dejes...- dije.

 -Julián estaría orgulloso de ti- dijo. Julián era mi hermano, el había sido asesinado por mi culpa.

Yo gritaba "¡NO! ¡No me dejes! ¡No!". Ella cerró los ojos y dejo de respirar.

Empecé a llorar mientras abrazaba su cuerpo muerto.

-Le diré al padre Ángel que le haga un funeral.-

Salí, había un par de muertos. Las noticias los llamaban caminantes.

Cogí mi navaja, era un pequeño cuchillo que usaba para defenderme de los muchos pandilleros que había en Cali, y los apuñale en la cabeza. Las noticias decían que solo morían si se les apuñalaba en la cabeza. Llegaron otros y los apuñale, sentía tanta furia por la muerte de mi madre, seguí apuñalando cabezas de caminantes por una hora, son embargo, llegaron varios al barrio y entre a mi casa, donde deje la puerta con seguro. Sentía que había olvidado algo. Trataba de recordarlo pero no sabía que era. Fui a ver a mi madre y ya no estaba recostada en su cama. Sentí pisadas en la casa, no era una casa muy bonita, tenia pintura vieja y un techo con tejas un poco feas.

Oí que una puerta se abrió, fui a revisar y allí la vi, era mi madre zombificada. Sentí tanta tristeza y estaba confuso. En medio de un par de lágrimas la apuñale con mi navaja. Mire mi casa con nostalgia.

-Todo esto me recuerda a mi mama, mejor me largo de este lugar.- dije.

Cogí un morral grande, guarde varios enlatados que contenían frijoles, salchichas, chorizos, y muchas cosas más, agarré un par de cervezas, me dirigí al sótano de mi casa, y cogí una pistola, era una SIG-Sauer P228 que una vez le robe a la policía y la escondí.

Salí de la casa. La mire con nostalgia y luego me fui...

Pare en una tienda. La televisión estaba encendida y vi al presentador hablar sobre la amenaza.

-Noticias de última hora: El Gobierno ha confirmado que bombardeara varias ciudades que han caído a manos de los caminantes. Habrán varios bombardeos para asegurarse que no queden más caminantes, todas las personas vivas que queden en estas ciudades, por favor, evacuen al instante. Las ciudades serán: Bogotá, Medellín, Bucaramanga, Cartagena, Barranquilla, Santa Marta, Pasto, Villavicencio, Armenia, Pereira y Cali.-

-Mierda- dije.

Un caminante se me boto por atrás. Lo apuñale tres veces en la cara y me fui. Debía salir de aquí en dos días o moriría...

Pero recordé que tenia a un amigo que había estado obsesionado con los caminantes, tenía varias armas, varias provisiones y tenía un sótano con paredes de plomo, era un amigo ricachón que conocí en la escuela.

Me dirigí hacia allá, sin saber que mi destino cambiaria completamente... 

La chica tenía una expresión de asombro y alivio en su rostro, se levantó. En realidad, era muy linda tenía el cabello castaño y era alta.

–Gracias- nos dijo.

-¿Qué intentabas hacer?- Le preguntó Rafael.

-Estaba huyendo de ellos, desde que todo comenzó me oculté en mi casa pero el alimento se acabó y tuve que salir a buscar más, fue muy tonto de mi parte salir sin armas- Respondió.

-Estamos en camino a una casa de un viejo amigo mío, ¿vienes con nosotros? Hay alimento, armas y mucha protección – Le pregunté.

-No tengo a donde ir, ni familia aquí. No me queda nada así que los seguiré.- Me respondió.

-Una cosa más, ¿Cuál es tu nombre?- Le pregunté.

-Sara Mendoza- Me dijo.

Algunos caminantes comenzaron a aparecer, Rafael le dio su machete a Sara, él usa el mango de su pistola y yo usé mi navaja. Apuñalé con ella en la cabeza a dos de ellos, Rafael acabó con uno y Sara tuvo dificultad para hacerlo pero logró atravesar con el machete a uno más. Eso era todo pero escuche unos pasos atrás mío y dos caminante se me abalanzaron e intentaron morderme, estaba forcejeando con ellos pero no iba a sobrevivir a esto. Escuche dos disparos y los dos cayeron muertos, voltee y vi que Rafael había disparado. –No tenía otra opción- Me dijo. Solo era cuestión de tiempo para que un gran grupo de caminantes apareciera, así que otra vez teníamos que huir si queríamos sobrevivir. Encontramos un carro, tenía las llaves y algo de gasolina suficiente para llegar a la casa, así que nos subimos y partimos.

Avanzamos hasta la casa, llegamos, la puerta estaba cerrada, así que entramos por una de las ventanas. Ahí fue cuando lo vi, era mi amigo Carlos Gómez…estaba zombificado nos miro y se aproximó, había sido un gran amigo. Pero debía hacerlo, así clave mi navaja en la cabeza.

Fuimos al sótano, como ya había mencionado antes, había varia comida, armas, y el sótano tenia paredes de plomo.

Había 3 habitaciones, cada uno se instalo en una.

Nos dirigimos a la cocina, Sara nos preparo arroz, frijoles y lentejas, cocinaba delicioso, pero tenía que volver al sótano y hacer un inventario de lo que teníamos.

Había un par de mochilas con cosas muy útiles como linternas, silenciadores para las pistolas, machetes y un encendedor, varias armas en algunos estantes; escopetas, rifles de caza, pistolas y revólveres, varios enlatados y bastantes libros sobre el apocalipsis zombie. Me encontré con cajón lleno de grabaciones de películas, series y documentales sobre el apocalipsis zombie.

Sabía que mi amigo estaba obsesionado, pero no creía que le faltaba un tornillo en la cabeza, volví a la cocina.

Sara y Rafael estaban haciendo un inventario de la comida que había en las alacenas y la nevera.

-Hay arroz, azúcar, sal y algunos paquetes con galletas y papas- dijo Sara

-En la nevera hay cervezas, frutas, verduras y un par de botellas de gaseosas y en el congelador hay carne, pollo, pescado y algunos cubos de hielo- dijo Rafael

-Perfecto, solo falta deshacernos del cadáver de Carlos- les dije a los dos

Rafael y yo salimos con el cadáver de Carlos y lo desechamos en un contenedor de basura

Volvimos a la casa

-Al parecer no tendremos que ir por suministros en un buen tiempo- dije.

-¿Sara?- pregunto Rafael

No hubo respuesta.

-¡¿Sara?!- grité.

-Me estoy bañando- respondió.

Luego de que Sara tomara un baño, vimos que las duchas servían y que el calentador de agua también.

Más tarde, cuando ya había caído la noche Rafael y yo fuimos a investigar más cosas en el sótano.- ¿Dónde está el interruptor de la luz?- Por error, Rafael prendió el interruptor equivocado.

Pensamos que no sería nada, de repente escuchamos a Sara gritar-¡chicos! Vengan-Corrimos rápidamente, lo que activaba ese interruptor era una televisión, y vimos en ella algo raro. Solo había estática, luego la pantalla se puso negra y apareció mi amigo Carlos.

Se veía muy real, sin embargo, lo que dijo nos puso los pelos de punta.

"No están a salvo... Huyan de aquí o morirán" Volvió a ser solo estática y la pantalla se puso negra.

Episodio 3: "All Comes Down"

P.O.V Rafael

Transcurrió una semana desde que nos refugiamos en la casa del amigo de Jesús y una pareja se nos había unido, ellos estaban deambulando por ahí y decidimos dejar que se quedaran en la casa. En toda la semana, vi a Jesús pensativo, como si tratara de recordar algo o como si tratara de averiguar qué fue lo que paso. Yo por mi parte estuve más tiempo con todos, en especial con Sara, creo que le gustaba y yo a ella. Estábamos Jesús, Sara, Alexandra y Julián (la pareja que se nos había unido), y yo en la cocina. Hicieron unos huevos revueltos, avena casera, unos patacones. Luego de comer, Jesús le ordeno a Julián que fuera a hacer guardia, ya que estaba seguro de que algo peligroso pasaría. Alexandra y Sara se fueron a ver unas películas de zombies que Carlos tenía guardadas.

-Jesús, ¿qué te pasa amigo?- le pregunte.

 -No lo sé, siento que algo pasará. Necesito ir al sótano a ver si Carlos traía un mapa de la ciudad.-

 -¿Por?- le dije.

 -Después te digo, ve a ver una película con Alexandra y tu novia.-

 -No es mi novia, imbécil-

 -Sí, aja, lo que tú digas- Jesús se fue al sótano y yo me fui a ver una película.

Llegué donde las chicas veían la película.

-Hola- les dije.

-Hola, ¿no tienes algo que hacer?- me dijo Sara.

-No, vengo a acompañarlas- le respondí sonriendo, ella me devolvió la sonrisa y me senté a su lado.

P.O.V Jesús

Estaba en el sótano buscando algún mapa, vi por todos lados hasta que por fin lo encontré, además encontré un Walkie Talkie pero lo puse a un lado ya que en este momento no me serviría. Abrí el mapa y lo primero que observé fue mi casa y seguí con mi dedo el camino desde ahí hasta la casa de Carlos, me acordé que después de salir de mi casa pasé por una tienda donde la televisión estaba encendida y lo que dijo el presentador. La imagen se me vino a la mente. El Gobierno ha confirmado que bombardeara varias ciudades que han caído a manos de los caminantes.-Pero ya hubo un bombardeo, no creo que sigan con esto- me dije a mi mismo. Habrá varios bombardeos para asegurarse que no queden más caminantes, todas las personas vivas que queden en estas ciudades, por favor, evacuen al instante. La imagen volvió a mi cabeza. - No- dije, solté el mapa y subí corriendo.

P.O.V Rafael

Veíamos la película creo que era El Amanecer de los Muertos, los tres estábamos cansados ya que no pudimos dormir la noche anterior. Sara puso su cabeza en mi hombro y se quedó dormida, voltee a ver a Alexandra y también estaba dormida, mis ojos se cerraban y de repente se escuchó una explosión lejana y los tres nos levantamos. -¡¿Qué pasa?!- dijo Alexandra asustada,-¡Chicos!- grito Julián y subimos al techo donde estaba haciendo guardia.

Una gran cantidad de humo estaba saliendo de unas calles más allá.

-¿Qué está pasando?- le pregunté a Jesús.

-El bombardeo, el gobierno está empezando con el bombardeo- me respondió.

-El bombardeo fue solo al comienzo- dijo Julián.

-Si, pero eso solo era algo leve, ahora viene el verdadero bombardeo. No podía recordar algo, esto era- nos dijo Jesús y se escucharon varias explosiones más.

-Entonces debemos bajar todos al sótano, las paredes son lo suficientemente resistente para esto- dije, así que todos bajamos y nos encerramos en el lugar.

P.O.V Jesús

Estábamos en el sótano, se escuchaban muchas explosiones y el suelo comenzó a temblar. La situación empezó a salirse de control, todos se encontraban preocupados y pronto se inició la conversación típica de desesperación con todos haciendo preguntas al mismo tiempo sin que nadie entendiera nada.- ¡Shh!- dije, y eso basto para que todo se quedara en silencio.

-Miren, sé que esto no está nada bien pero solo debemos quedarnos aquí y estaremos seguros, por ahora este es nuestro único problema, tal vez luego tengamos que lidiar con los caminantes, pero para sobrevivir a esto tenemos que estar aquí el tiempo que sea necesario-dije, me sentí la voz de la razón del grupo en ese momento, como un líder. Logré calmarlos y ahora solo teníamos que esperar a que esto acabe.

Pasaron un par de horas, el bombardeo ya había cesado, pero el ruido atrajo a muchos caminantes y en estos momentos las calles estarían repletas de ellos.

-Tenías razón Jesús, las calles están llenas de caminantes, además en la parte trasera de la casa una pared está derrumbada en su mayoría y los que andan rondando por ahí no tardarán en notarlo- dijo Rafael volviendo de su hora de guardia.

-Ese es otro problema, si logran entrar nos encerrarán acá abajo…debemos solucionarlo rápido- le dije. De repente, escuché una voz entrecortada desde el walkie talkie que había encontrado hace unas horas. Todos nos quedamos sorprendidos.

-Hola, ¡hola! ¿Hay alguien ahí?- dijo una persona a través del aparato.

-Hola, ¿Quién es?, ¿Dónde están?- pregunté tras agarrarlo.

-Soy Daniel, tengo un grupo atrapado aquí en la escuela primaria San Marcos, pudimos refugiarnos  del bombardeo pero ahora hay muchos caminantes tratando de entrar y solo tenemos una pistola para defendernos. El portón no los deja pasar, pero no aguantará mucho, estoy desde hace horas de contactar a alguien que nos ayude.- me dijo.

-Está bien, mandaremos a un grupo a por ustedes. Pero ¿Cuántos son? – le pregunté, debía estar seguro de con quién nos encontraríamos y si eran buenas personas.

-Somos siete personas: dos niños, una chica, una pareja, mi hermano y yo.- me respondió.

-Ya, el lugar donde están está a unas calles de acá, aguanten un poco más, ya vamos en camino.- le dije y corté.

-¿Qué pasó, quien era?- me preguntó Sara.

-Un chico, él y su grupo están encerrados en una escuela a unas calles de aquí. Sobrevivieron al bombardeo, pero los caminantes no los dejan salir, debemos ayudarlos.- le respondí.

-Tenemos que ayudarlos, tendremos que ir a esa escuela y ayudarlos a escapar.- dijo Rafael.

-Okay, pero alguien se tiene que quedar a vigilar y cuidar la casa de los caminantes- dijo Julián.

-Sara y yo nos podemos quedar aquí a vigilar, además podemos tapar el lugar derrumbado en la parte trasera de la casa.- dijo Alexandra.

-Está bien, si algo pasa solo se encierran acá abajo.- dijo Rafael.

-Muy bien, Julián, Rafael y yo iremos a ayudarlos- dije.

-Espera, mejor me quedo, si algo pasa estaré aquí para ayudarlas.-dijo Julián.

-Entonces somos nosotros dos- me dijo Rafael poniendo su mano sobre mi hombro.

Él agarro su machete, la Glock 17 y además la Colt Python que estaba entre las armas del sótano, mientras que yo solo agarré mi navaja que siempre me acompañaba a todos lados y mi SIG-Sauer P228. Todos subimos, puse un par de enlatados y un mapa en una pequeña mochila, Rafael vio a través de la ventana y la calle estaba repleta de caminantes, así que decidimos salir por la parte derrumbada.

-Ya nos vamos, vuelvo más tarde cuídate- le dijo Rafael a Sara.

-Bueno, ten mucho cuidado- le respondió Sara y ambos se abrazaron. Yo me despedí de Julián y Alexandra, y lo mismo hice con Sara, Rafael también hizo lo mismo con el resto y salimos a la calle trasera.

Estábamos ya en la calle, vi a Rafael preparando su machete e hice lo mismo, no había muchos caminantes como en el otro lado. Nos ocultamos detrás de un carro, saqué en mapa de la mochila y lo abrí.

-Mira, la escuela donde están atrapados es esta (señalé con el dedo), solo debemos cruzar a la derecha e ir unas 5 cuadras de frente y llegaremos- le dije.

-Está cerca, pero primero debemos acabar con esos caminantes para avanzar-me dijo.

Unos caminantes se percataron de nuestra presencia y vinieron hacia nosotros, Rafael acabo con dos atravesándoles la cabeza con el machete, eso me dio tiempo suficiente para guardar el mapa, desenvainé mi navaja y apuñalé a uno en la cabeza, sin embargo, la navaja se quedó atascada y dos caminantes más se aproximaban hacia mí. Empuje a uno y al otro le dí un puñete en el rostro, ambos retrosedieron y Rafael acabo con ambos partiéndoles la cabeza en dos, recogí mi navaja y se la clavé en la cabeza a otro que se acercaba y seguimos adelante agachados para evitar que ellos se dieran cuenta, doblamos a la calle de la derecha y continuamos nuestro camino.

P.O.V Julián

Después de que Rafael y Jesús se fueran, les dije a Sara y Alexandra que tuvieran sus pistolas a la mano por si algo pasará.

-Ya encontraste la manera de cerrar la pared trasera-me preguntó Sara.

-Todavía no se me ocurre nada, por cierto ¿donde está Ale?- le pregunté.

-Me relevo, está haciendo guardia- me respondío.

-Iré a verla, espera aquí y mantente alerta-le dije.

Subi al techo y ahí estaba, las calles seguian llenas de caminantes e iba a tomar días para que disminuya la cantidad.

-Hola- le dije y la besé.

-Hola, ¿ya sabes que hacer con esa pared?- me preguntó.

-Estoy en ello, ¿te gusta este lugar?-le pregunté.

-Si, desde que todo comenzó no me he sentido tan segura como aquí y ¿podrias tomar mi puesto por esta hora?- me respondió

-Desde luego, ve abajo con Sara que está vigilando- le respondí.

Ella bajó y me quedé haciendo guardia, estaba cansado y me senté. Noté que algunos caminantes desaparecieron de la calle, eso me parecio extrañó. Un disparó se escucho en el primer piso, desenfunde mi pistola y bajé lo más rápido que pude. Fui a la parte trasera de la casa y algunos caminantes habian entrado, me oculté en uno de los baños, Alexandra y Sara no estaban. Yo tenía que cuidarlas, si ellas no lo lograban no me iba a perdonar, ahora con la casa invadida de caminantes tenia que hacer algo inteligente y rápido para sobrevivir...

Episodio 4: "Security Is The First"


P.O.V Jesús

Seguíamos de camino al colegio, agachados y ocultándonos detrás de autos, ya podía divisar la escuela por lo que estábamos a unas cuantas calles. Tres caminantes nos vieron y se acercaron, apuñalé a uno en la cabeza y Rafael decapitó a los otros dos. Lo que hicimos atrajo a más caminantes y tuvimos que correr mientras éramos perseguidos por varios caminantes,-¡Espera, hay que acabar con los que podamos, solo los vamos a llevar a la escuela y el problema será más grande!-me dijo Rafael, retrocedimos y acabamos con varios de ellos. Los caminantes nos sobrepasaron así que no tuvimos otra opción que huir hacia la escuela...

P.O.V Julián

Me encontraba en el baño, desenfunde mi pistola y me preparé para abrir la puerta. Alexandra y Sara se habrán escondido en el segundo piso y solo el primer piso estará  lleno de ellos, así que tenía que subir. Abrí la puerta y unos 10 caminantes se voltearon y vinieron hacia mí. Les disparé a 3 de ellos y me volteé y corrí hacia la escalera, otro se me cruzó y le disparé; llegué a la escalera y subí corriendo mientras que los caminantes me perseguían.

Llegué a una habitación, cerré la puerta y me puse contra ella para evitar que los caminantes la echaran abajo. Había una varilla de metal cerca de la puerta, me incliné y estiré mi brazo hasta alcanzarlo, lo puse en la manija de la puerta para que resista y los caminantes no entren. 

Esta habitación tenía otra salida, solo tenía cuatro balas en la pistola y tenía que conseguir otra cosa para defenderme, salí por la otra puerta y me escabullí por un costado para llegar a la otra habitación y que los caminantes no se dieran cuenta. Entre, cerré la puerta y en el suelo estaba un cadáver de un caminante con un cuchillo clavado en su cabeza, lo saqué y lo puse en mi cinturón. Ya había revisado las dos habitaciones, eran tres pero la otra estaba abajo y no creo que estarían en el primer piso, así que el único lugar que quedaba era el sótano, pero primero debía abrirme paso hasta las escaleras y bajar.

Salí de la habitación y los caminantes vinieron hacía mí, usé las cuatro balas que me quedaban y acabé con algunos, desenfunde el cuchillo y acabe con algunos más apuñalándolos en la cabeza o empujándolos hasta  abrirme paso hacia la escalera, bajé y un caminante se abalanzo hacia mí, lo maté, me lo quité de encima y seguí hacia la escalera que llevaba al sótano. Abrí la puerta y bajé, ahí estaban las dos apuntándome.

P.O.V Jesús

Los caminantes nos persiguieron hasta que llegamos a la escuela, había unos 20 caminantes sobre el portón principal, con la pequeña horda encima de nosotros no podíamos acabar  con ellos.-Vamos por atrás, tal vez haya otra entrada-le dije a Rafael y nos fuimos por la parte trasera de lugar. 

Había otro portón, saqué el walkie talkie y lo encendí.-Hola, Daniel, estamos afuera en el portón trasero, abran rápido que unos caminantes nos caen encima-. Algunos aparecieron y acabamos con ellos, pero siguieron saliendo más y la situación se nos salía de las manos. De repente, el portón de abrió y entramos corriendo, lo cerraron y ahora las dos salidas estábamos llenas de caminantes.

Ahí estaba un chico, era alto y delgado -¿Tu eres Daniel?-le pregunté.-No, soy Luis su hermano, síganme los llevaré con el grupo-me respondió, Rafael y yo seguimos al chico. Nos llevó a través de los pasillos hasta el final de uno de ellos, donde entramos al salón. Entramos y un chico se nos acercó. Supuse que era Daniel.

-Deben ayudarnos a salir de aquí-me dijo.

-Entramos por el portón trasero, pero podían salir por ahí-le dije.

-No lo entiendes, hemos intentado hacerlo varias veces, pero esas cosas se vienen hacia nosotros y nos sobrepasan-

-Será muy difícil salir de aquí, ¿y ellos?-señalando a los demás.

-Es el grupo, por cierto yo soy Daniel García y él es mi hermano Luis-me dijo dándome la mano.

-Jesús Ramírez-le respondí de la misma manera.-Él es Rafael Gonzales, es un amigo mío-

Rafael y yo nos dirigimos con los demás para saludarnos, la chica se llamaba Victoria Reyes, tenía maso menos la misma edad que nosotros, noté como  intercambiaba sonrisas con mi amigo, pero no me resultaba raro ya que era muy atractiva. Había también una pareja de esposos y su hija, se llamaban Ed Sánchez y su mujer era María, su hija se llamaba Fernanda, cuando le pregunté el nombre al niño no me dijo nada; Daniel me explicó que perdió a su familia y casi no hablaba, me sentí triste por él pero teníamos que salir de ahí.

-Ustedes solo no se separen de nosotros, trataremos de abrirnos paso entre ellos, Ed, Luis y Daniel solo tendrán que usar la pistola, tenemos que irnos-les dije, Rafael le pasó la Glock a Ed y yo la mía a Luis.

Empezaron a alistar las provisiones y ropa que tenían en pequeñas mochilas, en eso se escuchamos un fuerte sonido, Rafael salió a ver qué había pasado.-Mierda-susurró,-los caminantes tiraron abajo el portón principal-nos dijo.-Ya saben que hacer, cuando salgamos hagan un círculo manteniendo a los que no tienen armas adentro.-les dije

Todos corrimos hacia el portón trasero, los caminantes venían atrás de nosotros, Ed y Luis lo abrieron y salimos, ya afuera, los caminantes se nos acercaban y solo acabábamos con ellos, avanzamos por la calle pero cada vez aparecían más y la situación se nos empezaba a salir de las manos. Un caminante se le abalanzó al niño y Rafael lo salvó.

-Estás bien pequeño-le preguntó.

-Si, gracias pero no me llamo pequeño, soy José Silva-le respondió. Vi que Rafael echó una sonrisa, pero de repente escuché un grito que venía de atrás, voltee y vi a Ed siendo mordido por un caminante en el hombro, Daniel le disparó al caminante, me quedé helado y se me vino una rabia enorme, María y Fernanda se pusieron a llorar. 

-Sigamos, acá no podemos hacer nada, cuando lleguemos lo resolveremos-les grité y corrimos para avanzar más rápido y llegar antes a la casa.

P.O.V Julián

Las dos bajaron sus armas y pusieron cara de alivio, Alexandra me abrazó.

-¿Qué pasó?-les pregunté.

-Los caminantes comenzaron a entrar, al principio eran pocos y podíamos acabar con ellos, pero el disparo atrajo más y tuvimos que escondernos aquí, ¿dónde estabas?-me preguntó Sara.

-Las busqué por toda la casa acabando con los caminantes, escapé y llegué hasta aquí y por suerte las encontré-le respondí-Tendremos que salir y acabar con todos-

Salimos del sótano, acordamos que ellas irían al segundo piso y yo me encargaría del primero, apuñalé a los caminantes que estaban obstaculizando el paso hacia la escalera y las dos subieron.

Acabe con los caminantes con el cuchillo y el primer piso estaba limpio, escuche muchos disparos y las dos bajaron.

-Ya está limpio el segundo piso-me dijo Sara.

-Entonces, ya está todo solucionado-le dije.

Escuché unos pasos del otro lado del muro derrumbado y preparé mi cuchillo, me sorprendí ya que aparecieron Rafael y Jesús, pero con el grupo que rescataron, Rafael nos vio a los tres sanos y salvo y chocamos las manos, uno de ellos había sido mordido y eso me preocupaba.

P.O.V Rafael

Ahora si teníamos que hacer algo con Ed, ya no tenía otra salida, lo tendimos en el sofá y tuve preparada mi arma.

-Debemos hacer algo, debe haber una salida, no puede morir-dijo María con lágrimas en los ojos.

-Lo siento, no hay nada que podamos hacer y no podemos dejar que se convierta-le respondió Jesús.

-No pasa nada, miren soy el mismo, no está pasando-dijo Ed.

-Es diferente en unas horas te entrará la fiebre y morirás de eso, después de convertirás debemos evitarlo-dije, Ed solo agacho la cabeza.

-Déjennos despedirnos-dijo María llorando al lado de Fernanda.

Sentí una gran tristeza, pero tenía que solucionar algo más, me acerqué a Julián para saber que pasó.

-Oye, ¿qué sucedió acá?-le pregunté.

-Invadieron la casa, las encontré en el sótano y limpiamos el lugar, pero debemos tapar esa abertura con algo-me dijo.

Me puse a pensar y quedamos en poner el auto en la parte de atrás del muro derrumbado, salí con Julián, las calles estaban vacías, era raro ya que hace unos días estaban completamente llenas. Subimos al auto y lo conducimos hasta la calle siguiente, lo pusimos contra la pared y bajamos, entramos a la casa ya lo habíamos resuelto pero faltaba algo.

Había pasado unas horas, en cualquier momento Ed se convertiría.

-Es hora, María por favor necesitamos hacerlo-dijo Jesús.

-Bueno, no necesito ver esto, ven Fernanda-le dio un beso en la frente a Ed, él ya estaba inconsciente, se levantó y salió de la habitación con Fernanda.


Vi a Ed y dejó de respirar,-Tengo que hacerlo-dijo Daniel,-No, déjamelo a mí, no debes hacerlo-dijo Jesús poniendo su mano sobre el arma del chico, Jesús desenfundó su pistola y le apuntó a Ed en la cabeza. Noté que Victoria, Luis Y Daniel cerraron los ojos y agacharon la cabeza, así que hice lo mismo. Un disparó se escuchó y toda la habitación se llenó de silencio.


  • En la azotea de un edificio cercano a la casa*

-Han pasado muchos días, no crees que ya debemos hacerlo-

-Aguanta unos cuantos más, esto valdrá la pena. Solo debemos esperar el momento exacto y atacamos...-viendo a través de binoculares.

Episodio 5: "Kidnapping"

P.O.V Rafael

Pasaron varios días después de lo ocurrido. Las cosas se habían puesto un poco tensas, la mayoría del grupo pensaba que el lugar no era muy seguro por la invasión de caminantes, María por otro lado no se las daba por hablar con nadie, todavía estaba dolida por lo de Ed y solo se iba a procupar por ella  y Fernanda. Ya era hora de que alguien asumiera el rol de líder y ponga al grupo en orden, en mi opinión Jesús sería el indicado pero todavía no hemos hablado del tema.

Me levanté, dormia en una de las habitaciones del segundo piso con Jesús y Sara, cada uno en un colchón. Ya se habían levantado así que me vestí y baje, me encontré con Luis en el pasillo.

-Buenos días, ¿cómo van las cosas por aquí?-le pregunté.

-Hola, los cadáveres del otro día...con amontonarlos no basta, el olor es muy fuerte debemos quemarlos-me respondió.

-Bueno, podemos hacerlo a unas calles de aquí, en el barrio pobre. Unos cuantos se van, hacen su trabajo y vuelven-

-Ok, y otra cosa...sigo pensando que este lugar no es seguro, la mayoría piensa igual que yo...¿cuánto pasará hasta que otra vez entren los caminantes?-

-Mira Luis, este lugar es lo más que podrás encontrar por aquí. Nos defendió del bombardeo y no hemos vuelto a tener otro problema, somos un grupo unido y nos quedaremos-le dije dejando las cosas en claro.

-Bueno, entonces así será-dijo con un tono de voz enojado.

Seguiamos con problemas y ya me tenían harto con esto de la inseguridad, hablaría con Jesús acerca del tema y consultarlo con el grupo para llegar a un acuerdo. Seguí caminando hasta llegar a la cocina y ahí estaban Victoria y Sara hablando.

-Hola chicas, ¿cómo van?-

-Hola Rafael, estamos bien y ¿tu?-me preguntó Sara.

-Perfecto-respondí con una sonrisa.

-Oye el olor de los cadáveres...¿qué haremos?-me preguntó Victoria.

-Si eso...fue un error dejarlos afuera, vamos a quemarlos-

-¿En que podemos ayudar?, siento que no he ayudado en nada estos últimos días-pregunto Sara.

-Por ahora estaría bien si hacen guardia mientras salimos a quemar los cuerpos, ¿saben dónde está Jesús?-

-Si, está en la azotea haciendo guardia con Luis-me respondió Victoria.

-Entonces las veo al rato- salí de la cocina y me dirigí hacia las escaleras que daban con el techo, subí y ahí estaban los dos observando hacia la calle.

-Jesús, Daniel-

-¿Qué hay Rafael?-preguntó Daniel.

-Vengo por lo de los caminantes, el olor está muy fuerte y Luis me dijo que querían quemarlos-

-Si, será lo mejor, ¿piensas ir?-me preguntó Jesús-

-Si, tenía planeado llevar a Julián y Luis, iremos en la camioneta al barrio pobre, ahí lo haremos. Oye, siguen las quejas sobre la inseguridad del lugar, pensaba reunir al grupo para decidir que hacer-

-Bueno, les avisaré a todos, por ahora debes desaparecer ese olor-me dijo Jesús. Bajé a sala y le avisé a Luis que ibamos a salir en 10 min, me dirigía a la habitación que Julián compartia con Alexandra, Fernanda y María y vi a esta última salir.

-María, buenos días-

-Hola Rafael, si me disculpas tengo que ir con Fernanda, permiso- me dijo con una voz triste.

-Oye, si necesitas algo solo pídelo-

-Por ahora solo necesito que me des permiso-me dijo y me aparte a un lado, me sentía triste, no había nada que podamos hacer por Ed, aún así pienso que María nos culpa por lo sucedido. Entre a la habitación, ahí estaban Julián y Alexandra acomodando sus cosas.

-Buenos días, Julián debes venir con nosotros-

-Buenos días Rafael, ¿qué ha pasado?-me dijo Julián con voz preocupada.

-Vamos a ir a quemar los cadáveres, ¿puedes o tienes algo que hacer?-

-No, iré con ustedes dame un momento ya bajo-

Salí de la habitación y me dirigí a la calle, entre a la camioneta y estacioné enfrente del patio donde estaban los cadáveres uno encima de otro, la camioneta la habíamos conseguido a unas calles de acá y para nuestra buena suerte estaba con las llaves puestas y solo nos la quedamos. Abrí la carrocería y empezé uno por uno a cargar los cadáveres y ponerlos ahí, el olor era insoportable, pero faltaba poco para que ya se fuera. Terminé y me sequé el sudor que tenía en la cabeza, estaba entrando ya la casa para llamarlos pero Julián y Luis salieron.-Bueno, ya es hora de irnos-les dije. Cerré la puerta de la carrocería, subí al volante y ellos atrás, prendí el auto y conducí a travéz de las calles, en ese momento tenía la cabeza en otro lado, estabamos callado y solo pensaba en el asunto de la casa, por mi parte no me iría de ese lugar era lo mejor que habíamos encontrado en este mundo...pasaron unos diez minutos hasta llegar al barrio pobre, así llamabamos a la zona rural de Cali. 

Bajamos y vimos el lugar, en verdad nunca pasaba por este lugar, solía estar lleno de pandillas y bandidos en cualquier  cantidad, si no eras de por aquí y paseabas por este lugar terminabas sin nada en los bolsillos, me acordé que una vez vine por aquí y unos chicos encapuchados me persiguieron, como era rápido logré escapar, pero nunca más volví al lugar. Abrimos la carrocería y bajamos todos los cadáveres, Julián y Luis sacaron los bidones de gasolina y empezamos a regarlos encima de ellos, cuando terminamos agarré el encededor y lo lanzé hacia la pila de cadáveres y todo comenzó a arder en llamas. Me quedé contemplándolo por unos segundos hasta que Julián me interrumpió.-Debemos irnos ya-me dijo y saqué la mirada del fuego y me dispusé a subir a la camioneta, abrí la puerta y esuché un sonido atrás mio.-Manos arriba, muevete-voltee y vi a un muchacho apuntandome con un rifle M-16, vi a mis compañeros y estaban en la misma situación. Solo alzé los brazos y sentía una rabia dentro de mí.

Parte 2: P.O.V Jesus

Habían transcurrido un par de horas desde que los tres se fueron. Estaba un poco preocupado pero mi cabeza estaba en pensar como fortificar el lugar. Sin ninguna idea, decidí que lo mejor sería ir por ellos al barrio donde... mataron a mi hermano mayor. Debía ir solo y que Daniel se quedara en la casa. Fui a la cocina, y el estaba allí.

-Rafael y los otros no han vuelto aún- le dije.

-Deberíamos ir por ellos- me dijo.

-Iré yo solo-

-Estás seguro?-

-Si. Si no regresamos, tu quedas a cargo-

Fui a mi habitación, me metí mi pistola en el bolsillo y mi navaja en el otro bolsillo.

Salí de la casa. Me fui en una moto. Detuve la moto a un par de metros del barrio pobre. No podía entrar por el frente. Si ya los habían capturado era obvio que estarían esperando a alguien más. Observe las casas alrededor de donde me encontraba. Todas estaban derrumbadas por el bombardeo. Entré a una casa por una pared derrumbada. Había un Chevrolet Corsa. Debía crear una distracción para no ser visto mientras entraba a ese barrio lleno de putos pandilleros. Las llaves del carro no estaban en el auto, así que me adentre en la casa para buscarlas, era una casa pequeña de dos pisos y uno había sido derrumbado por el bombardeo. Me dirigí al sótano, había un caminante allí, le apunté con mi pistola y me di cuenta de que estaba atado. Saqué mi navaja y le apuñalé la cabeza. Revise la billetera del señor. Tenía 100.000 pesos, su permiso de conducir, unas fotos de él, y una tarjeta de crédito. Ninguna de esa basura me serviría. Revise los bolsillos del caminante y las encontré. Cojí un ladrillo de los escombros, lancé el ladrillo hacia la ventana del carro y se rompió, rápidamente, la alarma empezó a sonar y varios caminantes se aproximaban. Empujé el carro en dirección hacia el barrio pobre. Prendí el motor, y dejé el ladrillo pisando el acelerador, el carro empezó a conducir muy rápido y con la alarma. Unos segundos después, el auto chocó contra una casa.

Varios de esos pandilleros salieron y reconocí a la mayoría de ellos. Me escabullí y entré a una casa, habían una anciana enferma y una señora de 30 vestida como una prostituta.

-Quien eres tú?- me dijo la señora asustada.- llamaré a alguien para que te maté por entrar a una casa ajena.

Sin pensarlo dos veces saqué mi pistola y la noqueé con la culata. No hubó necesidad de noquear a la abuela ya que estaba dormida. Salí por el patio trasero de esa casa. Yo sabía donde podrían estar atrapados. Debían estar en una casona, custodiada por 5 pandilleros con rifles y metralletas. La única manera de entrar era como un secuestrado y la única manera de salir era como un cadáver...

Necesitaría otra distracción para poder entrar. Logré entrar a otra casa, había un negro lleno de tatuajes y con un revólver en la mano. Saqué mi navaja. Me le escabullí por atrás y logré apuñalarle la nuca. Cojí su revolver. Cojí cinta adhesiva. Me dirigí al techo de la casa. Pegué cinta adhesiva en el gatillo y eso empezó a disparar. Era una muy buena distracción. Tres de los pandilleros vinieron aquí y yo les disparé en la cabeza y en el pecho. Cojí sus metralletas y me dirigí a esa casona. Me dirigí hacia atrás sin ser visto. Empezé a disparar hacia todos lados uno de los rifles. Maté a varios de esos pandilleros y me dirigí a la casona a salvar a mis amigos...


Episodio 6: "Sick"Editar

P.O.V Rafael

Luego de que nos encontraran nos amarraron las manos y nos pusieron vendas en el rostro, nos subieron en la carrocería de la camioneta y manejaron llevándonos calles más adelante. Intenté desamarrarme pero fue inútil, entonces me arrodillé e intenté saltar de la camioneta, pero paró y bajo uno de ellos. No veía nada, solo podía usar el oído para saber que pasaba y solo sentí como con la culata de una pistola me golpearon la cabeza y todo se puso negro.

P.O.V Julián

Escuche como el tipo noqueaba a Rafael con la pistola, así que solo me quede callado.-Si siguen haciendo ruido les pasará lo mismo que a su amigo-nos dijo y volvió a sentarse y el auto siguió en movimiento.-Luis, Luis…-dije susurrando.-¿Qué pasó?, ¿a dónde nos llevan?-me dijo. No sabía que decirle, también tenía muchas preguntas sin respuesta ahora mismo en mi cabeza…solo teníamos que esperar.

Llegamos y nos bajaron de la camioneta, nos metieron a una casa. Se escuchaba mucho ruido por lo que creí era un grupo grande.- ¡Manuel! Lleva a estos chicos al sótano-dijo uno de ellos, llegó un chico y nos llevo a esa habitación, nos sacó las vendas y Rafael despertó algo aturdido-esperen aquí, van a venir en unos minutos-dijo ese chico y salió del lugar.

-¿Qué pasó? ¿Dónde estamos?- preguntó Rafael.

-No sé, esos tipos nos trajeron acá y dijeron que esperemos-le respondí.

-Debemos salir de aquí-dijo Luis.

-Sí, pero ¿qué quieren estas personas de nosotros?-dijo Rafael.

-No lo sé-contesté.-Dijeron que en unos minutos vendrían unas personas, quizás a interrogarnos-

-Déjenme hablar a mí, querrán saber sobre dónde estamos y cuantas armas y alimentos tenemos-dijo Rafael.

Ambos asentimos con la cabeza, voltee y había una ventana en la parte superior de la habitación, el lugar era viejo y las paredes eran débiles, con un par de golpes las podríamos derribar, pero con las manos atadas era imposible. Escuchamos unos pasos viniendo del pasillo y la puerta se abrió.

-Veo que me nos han estado esperando…comencemos-dijo uno de ellos.

P.O.V Rafael

-Que maleducado de mi parte, déjennos presentarnos, yo soy Leonardo y estos dos de acá son Carlos y Emilio, los tres nos encargamos de este lugar, todo este grupo es nuestro-dijo el más grande de ellos, a su costado estaban los otros dos con pistolas en sus manos.

-¿Por qué nos tienen acá?-le pregunté.

-Eso es simple, como ya te habrás dado cuenta, este grupo es algo grande, no sé unas 30 o 40 personas…eso significa más bocas que alimentar y más protección-me respondió.-Lo que queremos saber es cuanto alimento tienen-

-Poco-respondí fríamente.

Echó una risa-un grupo de entre 10 y 15 personas que no salen por provisiones durante semanas da mucho que desear…si los hemos estado espiando si eso es lo que te preguntas-dijo y me quedé helado.

-Aunque no lo creas no nos queda mucha, tampoco tenemos muchas armas-le dije, se acercó y me dio un golpe en la cara.- ¿Hablaras?-me dijo. Solo me quedé callado y no pasó mucho antes de que recibiera otro golpe. El tipo dio un suspiro y movió la cabeza hacia los costados, desenfundó su pistola y me lo apuntó a mi cabeza.

- ¡Haber ustedes dos, hablan o no dudaré en dejarle un gran hoyo en la cabeza a su amigo!- 

-En verdad…toda la comida que tenemos, a un grupo como el nuestro, le alcanza para tres meses más…y las armas son casi la misma cantidad- dijo Julián al ver la situación en la que estábamos.- Bien, eso quería escuchar- dijo ese tal Leonardo enfundando su arma-Disculpen por lo de antes, solo que me enojo fácilmente cuando no hacen lo que quiero.-

-¿Y qué? Ahora como ya tienes lo que querías nos matarás y se llevaran nuestras cosas- dijo Luis.

-No exactamente, están aquí para negociar- dijo Leonardo. –No queremos nada de violencia, por eso en lugar de matarlos y llevarnos sus cosas, preferimos que nadie salga herido-

¿Nada de violencia? Si claro hijo de puta. Pensé.-Ofreceremos sus vidas a cambio de provisiones y armas, todas, caso contrario tendríamos que matarlos. Los hemos estado observando y los demás miembros de su grupo estarían dispuestos a hacerlo, después de eso no nos volvemos a ver, nadie sale herido… ¡todos felices!, necesitamos esas cosas y las obtendremos. Eso hemos estado haciendo desde que todo esto empezó, dependiendo de las demás personas-Nos dijo y varios disparos y gritos se escucharon fuera del lugar.

-¡¿Qué sucede?! ¡Vamos, muévanse!- les dijo Leonardo a sus amigos que lo acompañaban, escuche como le dijo a ese otro tipo Manuel que nos quitara las armas que traíamos encima y que nos vigilara. Ellos se fueron y el chico entró, pero al contrario de lo que le habían ordenado, él nos comenzó a desatar las cuerdas que teníamos en las manos.

-Vamos, los ayudaré a escapar- Nos dijo Manuel desamarrándonos las manos.

-¿Qué?- dije.

-Lo que escuchas, los ayudaré a salir de aquí, este grupo es de lo peor y he visto las cosas que han hecho, estuve al otro lado de la puerta, oí todo y lo que él dijo no pasará. Pueden salir por esa ventana.- dijo señalándola.

Estaba confundido, pero no sabía si creerle o no, así que solo tome el riesgo. Los disparos habían cesado, intentamos salir por la ventana pero estaba muy alta y las sillas no soportarían el peso.

-¿Alguna solución?- preguntó Julián.

-Escapar, debemos seguir intentando alcanzar- le respondí.

Escuché como alguien abrió la ventana desde afuera, levanté la mirada y vi a Jesús estirando la mano para ayudarnos a subir.

-Rápido, no tenemos mucho tiempo- me dijo Jesús y eché una sonrisa, Luis y Julián subieron primero, luego yo, voltee para ayudar a Manuel pero él no subió.

-Vamos chico, sube- le dije estirando mi brazo.

-Rafael…- me dijo Jesús - ¿Has visto a estas personas? No podemos llevarlo así nada más, no sabemos cómo es ni cuáles son sus intenciones-

-Nos ayudó a escapar…ese es un comienzo- le dije.

-Chicos, en verdad pueden confiar en mí, no quiero seguir ni un segundo más aquí. Por favor.- dijo Manuel desde la habitación.

Jesús aceptó y lo subimos, el lugar era muy grande, en verdad no era una sola casa, sino varias unas 5 o 6 grandes casas unidas por un enorme patio donde nos encontrábamos, lo usaban como especie de estacionamiento y habían varias camionetas y autos ahí, había una salida cruzando el patio y empezamos a escabullirnos entre los vehículos para evitar que los guardias en las azoteas se dieran cuenta. Ya se habrían dado cuenta que escapamos y nos deben estar buscando, estábamos casi a mitad de camino y Luis topó bruscamente uno de los autos al escabullirse haciendo sonar la alarma, estabas perdidos.

-¡Oh, mierda!- dijo Jesús, los guardias se percataron de nuestra presencia y comenzaron a disparar. Nosotros nos cubríamos con los autos, Jesús tenía tres rifles de asalto M16 que había robado a los pandilleros, Manuel afirmó que era muy bueno con las armas y le entregamos una, Jesús otra y yo la última, Julián y Luis usaron sus pistolas ya que no sabían mucho como usarlas y empezamos disparar hacia ellos, vi como varios de ellos caían y pronto el patio se convirtió en una lluvia de balas. Seguimos avanzando hasta llegar al último auto y solo quedaba pasar unos 10 metros sin nada para cubrirnos para salir del lugar. Se me ocurrió una idea para darles tiempo de escapar, y le dije a Julián que me acompañe, nos fuimos autos más atrás y comenzamos a dispararles para llamar su atención para así darles tiempo a los demás para huir, noté que los tres ya estaban fuera y volví con Julián al final del patio, recargué mi arma y seguí disparando hacia los pandilleros, nos tocaba y corrimos lo más que pudimos hasta la salida, cuando corríamos vi enfrente mío como una de las balas le daba en la pierna a Julián, él se cayó e inmediatamente lo levanté para seguir corriendo, puse su brazo alrededor mis hombros para ayudarle a correr y llegamos donde estaban Manuel, Luis y Jesús listos para irnos. Cuando salimos vimos una gran horda de caminantes que se acercaban,-La camioneta que tuvieron ustedes está al otro lado de la calle, podemos llegar ahí e irnos- dijo Manuel, esta vez los bandidos le disparaban a los caminantes y no a nosotros, corrimos hasta la camioneta. Me puse en el asiento conductor, Jesús en el copiloto y los demás en la carrocería,- ¡Sosténganse!- grité y arranqué la camioneta, pasamos a través de algunos caminantes y salimos de ese lugar aterrador lleno de gente enferma… 

Proximamente: "Many Loose Ends To Tie"

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